Carlos Alejandro Soria Vildòsola

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Lugar: Argentina

miércoles, 8 de julio de 2026

MARÍA ADELA AUGUSTA FAUTARIO DE MONCHY

El Encuentro de Dos Mundos en Alta Mar Para comprender la historia de mi abuelita, María de la Augusta Fautario De monchy, es necesario viajar en el tiempo hasta la Europa de 1870, un continente sacudido por grandes tormentas geopolíticas que terminaron entrelazando de forma irreversible los destinos de dos familias nobles. El escape de Lorena: La rama De Monchy Al mismo tiempo, en el norte de Europa, el canciller Otto von Bismarck, ministro del rey Guillermo I de Prusia, buscaba unificar los estados alemanes en un solo imperio. Mediante la astuta manipulación de una nota oficial —el famoso Telegrama de Ems—, Bismarck provocó deliberadamente a Francia, desatando la Guerra Franco-Prusiana. Bajo las órdenes del emperador francés Napoleón III servía el conde de Monchi. Como la mayoría de sus compatriotas, el conde creía firmemente que el conflicto sería breve y que la victoria francesa sería rápida. Por seguridad, decidió dejar a su esposa, la condesa Adel Richelier, y a sus pequeños hijos de 7 y 5 años en sus posesiones de Lorena, al cuidado de un hombre de confianza que se encargaría de protegerlos y administrar sus bienes. Sin embargo, el conde nunca regresó del frente. Tras la aplastante victoria prusiana, Lorena fue anexionada al nuevo Imperio Alemán. El Kaiser Guillermo I impuso un ultimátum drástico con fecha límite al 1 de octubre de 1872: los habitantes de los territorios ocupados debían jurar lealtad y declararse ciudadanos alemanes, o abandonar la región. Negándose rotundamente a renunciar a su patria, la condesa decidió emigrar en secreto. Como el Kaiser permitía la salida de las personas pero confiscaba sus riquezas, las damas de la familia cosieron y escondieron toda la fortuna familiar en joyas dentro de sus faldas y corsés. Acompañada por su hombre de confianza, una niñera y un sirviente fiel que cargaba los bultos, la familia viajó hacia el sur hasta llegar a Belfort, un territorio que había resistido el embate prusiano y seguía siendo francés. Pero entrar a Francia representaba un nuevo peligro: tras la caída de Napoleón III, el país estaba gobernado por radicales que perseguían ferozmente a la nobleza imperial para evitar cualquier intento de restauración monárquica. Ante este acoso y los espías que los acechaban, la condesa y los suyos cruzaron a Suiza para esperar noticias del conde. Mientras el servidor de confianza cruzaba clandestinamente la frontera francesa buscando información, supieron finalmente que el conde había fallecido en la guerra. Viéndose acorralados y buscando paz, decidieron trasladarse al norte de Italia para emprender el exilio definitivo hacia Sudamérica. Al cruzar la frontera italiana, tomaron una decisión drástica para borrar su rastro por completo: quemaron sus pasaportes originales. El hombre de confianza se presentó ante las autoridades de una comuna italiana alegando que habían perdido los documentos durante la huida. Así, obtuvieron pasajes nuevos modificando sutilmente sus identidades: la condesa Adele Rouselier pasó a llamarse Adela Roncelli, y sus hijos, despojándose del "De" noble de su apellido original De Monchy, pasaron a ser simplemente la familia Monch. Con estos nuevos papeles, se dirigieron al puerto de Génova para embarcarse hacia el nuevo mundo. La huida de Lorena había sido larga y angustiosa, los que habían sido niños al partir eran ya adolescentes de 16 y 14 años. La huida de Florencia: La rama Fautario En 1870, Italia vivía un proceso de unificación definitivo bajo el reinado de Víctor Manuel II. Con la toma de Roma, las fuerzas del nuevo reino arrebataron los Estados Pontificios al Vaticano, provocando una fractura profunda en la sociedad. La aristocracia se dividió en dos: la "nobleza blanca", que apoyaba al nuevo monarca, y la "nobleza negra", aquellas familias que se mantuvieron firmes y leales al Papa. Alrededor de 1881, ya bajo el reinado de Humberto I, la división en la nobleza seguía igual. Por esa época, en Florencia, dentro de los círculos de la nobleza negra, vivía el príncipe Samuel Fautario. Su hijo, Silvio, se encontraba en el tercer año de sus estudios para convertirse en sacerdote, una formación que llevaba adelante desde la comodidad de su hogar gracias a la privilegiada situación económica de la familia.
Sin embargo, al acercarse el momento crucial de tomar los votos definitivos, cortarse el pelo y rasurarse el rostro, la desesperación se apoderó de él. Con total honestidad, le confesó a su padre que la vida religiosa no era su destino. Permanecer en Italia en ese momento bajo esas condiciones era un peligro de muerte. En medio de la extrema tensión política, la nobleza blanca buscaba cualquier excusa para desprestigiar a la Iglesia. Si se corría la voz de que un joven seminarista de la alta nobleza negra abandonaba los hábitos, corría el riesgo real de ser asesinado por agentes políticos para culpar falsamente a la Inquisición papal de su desaparición. Comprendiendo la gravedad de la situación, el príncipe Samuel actuó con rapidez extrema. En lo público, montó un gran teatro de indignación, rasgándose las vestiduras ante la sociedad para salvar el honor familiar ante el Vaticano; en lo privado, utilizó sus recursos e influencias para ocultar a su hijo y embarcarlo en secreto rumbo al Río de la Plata, protegiendo su vida antes de que fuera demasiado tarde. El encuentro en el Atlántico y el destino argentino. Fue en aquel barco con destino al Río de la Plata donde los dos universos se cruzaron de manera milagrosa. En una embarcación repleta de inmigrantes que buscaban un futuro, la prestancia, la educación y los modales refinados de Silvio Fautario y de la familia de Adela Roncelli se atrajeron magnéticamente de forma inevitable. Aunque ambos guardaban con recelo los profundos secretos de sus huidas, la afinidad fue inmediata. Durante las largas semanas de travesía en alta mar, el amor floreció entre Silvio y Camila, la hija de la condesa. Al arribar al puerto de Buenos Aires, el deseo de dejar atrás el pasado y garantizar su seguridad los impulsó a alejarse de la gran ciudad, que estaba demasiado conectada con Europa. Buscando el anonimato de las provincias, remontaron el río Paraná hasta llegar a Goya, Corrientes, donde Silvio y Camila contrajeron matrimonio. Manteniendo el instinto de protección y la estrategia de no concentrarse en un solo lugar por si el pasado de alguno de los dos los alcanzaba, la Condesa se quedó en Goya con su hijo Víctor, donde se mantuvo seguramente dando clases de francés y de música a las familias acomodadas, y el joven matrimonio decidió afincarse finalmente en Jesús María, Córdoba. Allí, lejos de las intrigas palaciegas y las guerras europeas que habían destruido sus antiguos mundos, cambiaron los secretos por la educación e instalaron una escuela. FOTO DE CAMILA En ese nuevo hogar echaron raíces y nacieron sus hijos, Silvia, Silvio, Héctor, Ángel, Virginia, Adela Augusta (7-9-1892 / -3-1982), Flora. Silvio y Camile dieron una educación muy esmerada a sus hijos, como correspondía a miembros de la nobleza. Aparte de las materias propias de la escuela, se les enseñaban modales y comportamiento en sociedad; aprendieron a hablar correctamente el castellano, el francés y el italiano y todos ellos aprendían a cantar y a tocar algún instrumento - María Adela Augusta tocaba el violín. Cuando el hijo mayor era aún muy joven, fallece Silvio, pero antes de su muerte lo llamó y le pidió de que en caso de que él fallecerá fuese a Florencia a darle aviso a su padre. Le dió las indicaciones de cómo llegar al palacio de los Fautario indicándole que se presentara como un simple enviado que llevaba un mensaje para el príncipe, y que recién en la intimidad se diera a conocer. Silvio hijo quedó impactado al ver el inmenso palacio en que vivían sus abuelos, el cual tenía cinco entradas, todas ellas con marquesinas. A su vuelta le comentó a su madre con cuanto afecto lo habían tratado; que se habían sentido muy felices de que Silvio hubiera podido formar una familia con una joven de la nobleza y que querían saber todo sobre sus otros nietos y lamentaban no poder conocerlos. Así mismo le dio la noticia de que le habián entregado una gran cantidad de dinero para los hijos de Silvio. Con ese dinero, el bienestar de la familia estaba asegurado, pero Camile seguía sintiendo miedo de ser descubierta y de que sus hijos corrieran peligro, Así que aceptó los galanteos de un comerciante en carnes de apellido Ceballos, con el cual se casó. Nunca imaginó la pobre lo mal que había elegido. Cuando este hombre, que tenía un hermano mucho más joven, se enteró de la herencia que sus hijastros habían recibido, empezó a pensar en apoderarse de ella. Con este fin mandó a su hermano a festejar a la mayor de las jovencitas, Silvia, la que al verse acosada por este hombre al que no quería, pidió permiso a su madre para ir a vivir a Goya con su abuela. La madre comprendió la situación y fue así que se confabularon para que pareciera una fuga. Al enterarse Ceballos de la misma, se enfureció, pero aún le quedaban dos hermanas en edad de casarse: Virginia y María Adela Augusta. Ceballos decidió, que esta vez sería más enérgico y, aprovechándose de la timidez y debilidad de carácter de Virginia, prácticamente le ordenó que se casara con su hermano. Virginia no supo oponerse y acepto esa boda no deseada que la hizo muy infeliz. Desde un principio fue para su marido, que por cierto no la amaba, poco más que un ama de llaves sin voz ni voto. De esta forma, a través de su joven hermano, Ceballos empezó, poco a poco a ir disponiendo de la herencia de sus hijastros, sin que Camile supiera cómo oponerse. Sintiéndose seguro ya, el mal hombre empezó a mostrarse tal cual era: obligó a los tres varones a dejar de estudiar y los hizo trabajar como peones en su carnicería. Los muchachos no aguantaron y se fuero de la casa. A María Adela Augusta y a Flora, las hizo dejar sus estudios de música para que se dedicaran a las tareas domésticas. Por esa época nació la única hija del segundo matrimonio de Camile: María Elena Ceballos, que gozó de todos los privilegios de los que sus medio hermanos habían sido privados. Flora debió hacerle de niñera y no se separó de ella hasta su muerte, ya que permaneció soltera. Al morir Camile, los Ceballos se quedaron con toda la herencia que Samuel Fautario enviara para sus nietos, dinero con el que compraron interminables campos en la provincia de Santa Fe, que fueron después heredados por los hijos de Virginia, quienes nunca supieron que su riqueza provenía del despojo que su padre y su tío habían hecho a los hermanos Fautario, sus tíos por parte de madre. Virginia sufrió mucho por esta situación, le daba mucha vergüenza mirar a sus hermanos sabiendo que su marido les estaba robando, pero jamás dijo nada porque le tenía mucho miedo. Mientras esto sucedía en Jesús María, José Anselmo Díaz y González, dueño de la Estancia Santa Catalina, contraía nupcias con Nicasia de Allende y Moyano. Tuvieron muchos hijos. Una de ellos fue Guillermina Díaz y allende. Mientras, en otra parte, Miguel de Argüello y Allende, desposado con Clementina Rueda y Bravo Díaz, dueños de la estancia Ascochinga, asistían al nacimiento de uno de sus varios hijos: Pablo de Argüello y Rueda. Con el tiempo Pablo y Guillermina se casaron. Uno de los miembros de su familia fue Enrique de Argüello y Díaz.
Pablo y Guillermina fallecieron jóvenes en circunstancias que desconozco, razón por la cual los hermanos fueron separados para ser criados por sus tíos. Enrique fue criado como un señorito rico probablemente por su abuela Nicasia de Allende y Moyano en la estancia Santa Catalina, pero, por alguna razón, no cursó estudios superiores, por cuanto lo único que sabía era dirigir y administrar estancias, que era lo que había visto hacer toda su vida la que, al parecer, transcurrió en la nombrada estancia. Me lleva a pensar esto el hecho de que aparece en una foto rodeado de otros jóvenes y bellas señoritas con hermosos vestidos y debajo de la foto, dice: Los Nogales, lugar muy próximo a Santa Catalina. Además el que sus paseos fueran por Jesús María, localidad en donde conoció a la que sería su esposa. FOTO DE LOS NOGALES Al llegar a la mayoría de edad, recibió su parte de la herencia de sus padres. Era mucho dinero y él pensó que duraría para siempre, por lo cual no se le ocurrió que tenía que hacerlo producir. Al parecer, sus tíos lo mimaron pero fallaron al no enseñarle que había que trabajar para vivir. Así las cosas, y muy seguro de su interminable riqueza, Enrique, montado en su brioso caballo solía recorrer las calles de Jesús María. Cierto día, al pasar por una casa, vio a la muchachita más hermosa que había visto en su vida: su bello rostro, que parecía de porcelana blanquísima, estaba enmarcado por una cabellera de increíble color dorado y sus ojos, chispeantes y alegres, simulaban dos pedacitos de cielo. Enrique la saludó tocando el ala de su sombrero mientras hacía caracolear a su caballo para impresionarle. Ella, bajando los ojos, se ruborizó.
MARIA ADELA FAUTARIO DE MONCHY JOVEN Desde ese día empezó a pasar todas las tardes, a la misma hora, por esa casa esperando verla; y ella lo esperaba Él la saludaba, ella se ruborizaba y eso era todo. 60 años más tarde, María Adela Augusta le comentaba a su nieta mayor que ella también se había enamorado de él desde la primera vez que lo vio: era tan apuesto y elegante, con su muy cuidado bigote y esos hermosos ojos de color de miel... Siempre repetía: ¨Qué buen mozo que era mi viejo!¨ Un día Enrique se bajó del caballo. Ella se puso muy nerviosa y entró a la casa precipitadamente. Enrique tocó la puerta, se presentó y pidió permiso para hablar con ella. Así empezaron a conversar, hasta que un día la pidió en matrimonio. Camile estaba encantada: ese joven rico, elegante y distinguido le pareció muy adecuado para su hija. Ceballos también estuvo de acuerdo, veía la posibilidad de echarle mano a otra herencia. La familia de Enrique se opuso terminantemente a la boda: ricas herederas rivalizaban por conseguir los favores de un joven tan apuesto y de excelente linaje como Enrique. No se explicaban cómo podía elegir a una ¨gringuita¨ hijastra de un carnicero... Por supuesto que todos ignoraban- aún ella misma - que la ¨gringuita¨ como ellos la llamaban despectivamente, era la nieta de un príncipe y un conde, es decir: pertenecía a la nobleza europea. A Enrique no le importaba su linaje: era la niña de quien se había enamorado. Se casaron. Ella tenía 16 años y él 26. Recién comenzaba el siglo XX. Todo fue bien al principio, pero muy pronto Enrique se dio cuenta de que ya casi no le quedaba dinero. Que hacer? Sin duda todos le iban a decir: te lo dijimos, debiste elegir a una joven de buena posición y de tu mismo nivel social... Quiso el destino que por esa época llegara, a disfrutar de un tiempo de descanso en su estancia La Paz, el Gral. Roca (su ya fallecida esposa Clara Funes Díaz, era prima hermana de Guillermina Díaz y Allende, la fallecida madre de Enrique). . Enrique se decidió y fue a visitar a su Tio Alejandro Arguello, quien era muy amigo del Genreal Roca, quien intercedió para que lo nombraran administrador de la estancia La Larga, en Bs. As. Fue así que Enrique y María, como él llamaba a su esposa, partieron rumbo a La Larga, donde ocuparon la hermosa casa que estaba destinada para ellos. Allí nacieron sus dos primeros hijos: Enrique Segundo (1910/1948) y María Teresa (1911/ 2008). Y también Julio Argentino (1913/ 1917)y Oscar José Antonio(1915/1917) Son muchas los recuerdos que María Adela Augusta guardaba de su vida en la estancia La Larga, que ella le solía contar a la mayor de sus nietas que la escuchaba fascinada: Recordaba que el casco de la estancia estaba en medio de un hermoso jardín. Para acceder al casco, atravesaban el jardín a manera de los rayos de un sol, numerosos caminos, los que alternaban sus colores: uno blanco, uno rojo, uno blanco, uno rojo... Los rojos eran de ladrillo molido y los blancos de hueso molido. Le gustaba comentar que, habiendo ya nacido sus dos hijos y siendo estos muy pequeños aún, el general se había fijado en cuanto trabajo le daban para mantenerlos dentro de la casa por temor a que fueran atropellados sin querer por algún jinete. Un día apareció un inmenso corralito de unos cuatro metros por cinco en el patio de la casa bajo la arboleda. El general lo había hecho colocar allí para que ella pudiera dejar que sus niños jugaran al aire libre sin correr riesgos. Dentro del corralito había una pequeña mesita y unas sillitas. Después ellos llevaron allí sus juguetes. A veces sonreía al acordarse de que, cuando ella lavaba sus cabellos y los soltaba para que se secaran al sol, los peones dejaban de trabajar para mirarla. Nunca habían visto, al parecer, una cabellera dorada. Solía contar también, que el general se movía dentro de la estancia en un pequeño carruaje tirado por tres yuntas de caballos petisos, decía ella, probablemente criollos. Recordaba también cómo le gustaban los pavos reales. Por esta razón decidió criarlos. Para alimentar a los polluelos, los peones le juntaban huevos de avestruz que ella hacía hervir y partía por el medio para que ellos los comieran. Pronto su jardín se vio engalanado por un buen número de estas hermosas aves que lucían, orgullosa sus espléndidos plumajes. Solía evocar también sus tardes de té con la inglesa esposa del administrador general de Roca, Mr. Hamilton, con la que había congeniado... La vida en la estancia del Gral. Roca fue muy agradable para el joven matrimonio y sus pequeños hijos. Lamentablemente duró poco. Fue hasta que se supo que una mujer se había instalado en el casco de la estancia. Enrique se enteró de que era una amante del general. Cierto día él ve llegar el carruaje del general hasta la casa que ellos ocupaban. Se apresuró a salir a su encuentro. Cual no sería su sorpresa cuando del coche ve salir a una mujer quien pretendió ordenarle, con el atrevimiento propio de las amantes: - ¨Que diez de estos pavos reales sean llevados al casco de la estancia¨ -. Enrique no se pudo contener y le preguntó: - ¨Puedo saber quién es Ud. señora?¨ - ¨Soy la esposa del general¨ - contestó ella sin dudarlo. Enrique, conteniendo a duras penas su indignación le dijo en el tono más amable que pudo: - ¨Lo siento, la esposa del general era mi tía y ha muerto y estos pavos son de mi señora y se quedan acᨠ- . La mujer enrojeció de furia y, pegando media vuelta se marchó. Desde ese día Enrique ya no se sintió cómodo en la estancia. Se enteró de que su pariente Juárez Celman necesitaba alguien de confianza para poner al frente de la estancia que tenía en el límite con La Pampa. Allí se criaban ovejas cara negra. Habló con él y este se manifestó en cantado. Fue así que partieron a su nuevo destino. El clima en este lugar era muy hostil: frío y con fuertes vientos que en pocas horas hacían que los médanos cambiaran de lugar. Había que mantener un cuidado permanente sobre las ovejas que corrían peligro de quedar sepultadas bajo montañas de arena si no eran movidas a tiempo. Aún así no siempre se las podía salvar a todas. Era muy triste, recordaba María Adela Augusta, ver que, cuando los médanos cambiaban de posición quedaba el tendal de ovejas muertas que no habían podido ser rescatadas El trabajo era agotador, pero Enrique ya había aprendido que había que trabajar para vivir. No sé el tiempo que estuvieron viviendo allí, Pero al parecer fue breve. De allí volvieron a Jesús María donde buscaron refugio en Santa Catalina. Debió ser muy difícil para Enrique tener que pedirle ayuda a su abuela Nicasia, sabía que era muy orgullosa y, sin duda, no habría olvidado que él se había casado en contra de su voluntad, por lo que, seguramente, seguiría muy resentida. Pero no le quedaba otro camino que tragarse su orgullo y suplicar... Es de suponer que Nicasia lo recibió muy fríamente y lo aceptó en la estancia sólo porque no tuvo corazón de dejarlo en la calle con cuatro niños pequeños. Al conocer a la bella esposa de su nieto, la anciana debió darse cuenta enseguida de que no era una gringuita cualquiera, como ella había pensado, sino una joven de educación muy refinada y exquisitas maneras, pero su orgullo no le permitió dar el brazo a torcer y mantuvo su rígida e intolerante posición A pesar de que debió sentir que ella no era aceptada por su abuela política, María Adela Augusta cumplió siempre con el protocolo que le exigía la educación recibida de sus padres, la educación que se daba en Europa a los miembros de la nobleza. Por esta razón, sin hacer caso de los desaires, cada tanto arreglaba bien a sus hijos y los llevaba para que la bisabuela los viera. Era lo que correspondía. Al parecer la bisabuela nunca mostró la más mínima simpatía por los bisnietos, y aunque María Adela Augusta no le daba importancia a este hecho, atribuyéndolo al mal carácter de la anciana,a los niños, o al menos a María Teresa, esto les caía mal, lo digo prque una vez María Teresa comento: ¨Mamá nos vestía bien y nos llevaba para que nos viera la vieja Nicasia¨... Lo que da a entender que no era precisamente cariño lo que la bisabuela les inspiraba. Es muy posible que María Adela Augusta haya venido embarazada y que esa haya sido la razón por la que abandonaran la estancia de Juarez Celman, ya que era un lugar demasiado alejado de los centros poblados. María Guillermina debió nacer (1917/ 1999 ) en la estancia y sin duda permanecieron allí bastante tiempo, porque María Guillermina solía contarles a sus hijos los recuerdos que ella tenía de su vida en Santa Catalina cuando era muy pequeña. Después de nacida María Guillermina, María Adela Augusta debió permanecer en cuarentena, como aconsejaban los médicos de la época. Fue en ese lapso de tiempo cuando los niños contrajeron Escarlatina, enfermedad que se llevó la vida de Julio Argentino, de 4 años, y de Oscar José Antonio, de 2 años, y estuvo a punto de llevarse también a Enrique Segundo, el primogénito, quien, por ese entonces, contaba 7 años. Sin duda se vieron obligados a permanecer en Santa Catalina hasta que Enrique pudo conseguir un trabajo con el que hacer frente al pago del alquiler de una casa y mantener a su familia.) Además de María Guillermina, nacieron en Santa Catalina Miguel Ángel (1919/ 1921) , Susana Lila Nela (1921/ 2014) y, casi con seguridad, Nilda Aída(1923) también. Llegado el momento salieron a buscar una casa. Al respecto María Teresa le contaba muchos años después a su ahijada: ”Fuimos con papá a buscar una casa para alquilar. Encontramos una hermosa. Nos extrañó mucho que pidieran tan poco por ella. Muy contentos nos instalamos pero, esa noche, los ruidos no nos dejaron dormir: eran golpes y pasos por toda la casa. Los peldaños de la escalera no dejaban de crujir como si subieran y bajaran por ellos, pero no había nadie. Sucedió lo mismo a la noche siguiente y a la otra, hasta que no pudimos aguantar y decidimos mudarnos. Tiempo después nos enteramos por la gente del pueblo que nadie quería alquilar esa casa porque decían que estaba embrujada¨. En Jesús María fueron anotados: María Guillermina, Miguel Ángel, el pequeño que falleció antes de cumplir los dos años como consecuencia de una quemadura que se infectó; Susana Lila Nela y Nilda Aída. Por esa época Enrique estaba encargado de controlar el estado de los caminos de la zona. Contaba María Adela Augusta que su viejo, como ella le decía cariñosamente a su esposo, montaba su caballo muy temprano y empezaba a recorrer los caminos y, de paso visitaba a toda su familia que estaba en Santa Catalina, La Granja y Ascochinga. Cuando los hijos mayores debían asistir a la escuela secundaria, se vinieron a Córdoba donde, su primo hermano Pedro J. Frías Díaz (Perico Frías, como lo llamaban), por ese entonces gobernador de Córdoba, lo hizo poner a cargo de parques y paseos, merced a lo cual vivían en una casa en el parque Sarmiento. Fue t una buena época: los chicos tenían todo el parque como patio de su casa. También hacían paseos a caballo por el mismo, como dan testimonio las fotos. Con la muerte de su esposo dio comienzo a la etapa más difícil de la vida de María Adela Augusta. Sus hijos mayores acababan de terminar la escuela secundaria y los menores eran aún pequeños. Había tenido ocho hijos, cuatro varones y cuatro mujeres: Enrique Segundo, nacido en 1910/1948; María Teresa, en 1911/2008; Julio Argentino, 1913/1917; Oscar José Antonio, en 1915/1917; María Guillermina, en 1917/1999; Miguel Ángel, en 1919/1921; Susana Lila Nela, en 1921/2014; y Nilda Aída, en 1923 / 2006. Tres de sus varones habían muerto de niños: Uno de una quemadura que se infectó y los otros dos de escarlatina. Enrique Segundo también había sido dado por muerto por la escarlatina y lo habían tapado con una sábana, tendría 7 años. Cuando le habían dicho a su padre que su último hijo varón (aún no había nacido Miguel Ángel) había muerto, no lo pudo aceptar: lo destapó y empezó a friccionarlo enérgicamente con alcohol. El médico lo miraba con tristeza: Que podía hacer el alcohol en ese caso? Pero él no se dio por vencido y continuó refregando a su hijo por largo tiempo hasta que, ante los incrédulos ojos de todos, el niño reaccionó. Lo hubieran enterrado vivo... Su esposa se enteró un mes después de este suceso porque, como dije anteriormente, estaba en cuarentena por el reciente nacimiento de María Guillermina. Siempre recordaba con inmensa tristeza: ¨Cuando me levanté, me enteré de que había perdido dos hijos¨... Fue una gran gracia de Dios que Enrique Segundo pudiera sobrevivir. Ahora que su padre estaba muerto, él sintió que era el responsable de la familia. Buscó trabajo y consiguió entrar en la policía donde realizaba tareas administrativas. Más tarde lo nombraron en -Vialidad de la Nación, donde, por su inteligencia y su gran capacidad para las matemáticas, enseguida lo ascendieron a pagador, que tenía la gran responsabilidad de llevar el dinero y pagar a todos los empleados de los campamentos para esa peligrosa tarea era acompañado por un chofer que hacía de guardia armado. Luego lo nombraron Habilitado, es decir ayudante del contador. Por último lo ascendieron a Contador del 12 distrito de Neuquén, lugar en donde falleció. Hay un episodio en la vida de Enrique Argüello Díaz, que no sé en que época ni en qué lugar sucedió - tal vez durante un arreo - pero que fue, a la postre, la causa de su muerte. De él me enteré de la siguiente manera: Estaba un día la nieta mayor de María Adela Augusta mirando la foto de su abuelo ya sin su bigote y preguntó: ¨Abuelita, por qué el abuelo se sacó el bigote?¨ - ¨Porque después del accidente le quedó una cicatriz en el labio en donde el bigote no crecía, así que se vio obligado a rasurárselo¨- contestó la abuela - Entonces la nieta quiso saber sobre el accidente y fue entonces que la abuela le contó que un toro embistió el caballo que Enrique montaba, haciéndolo rodar, junto con su jinete cuesta abajo en una ladera. Aplastado repetidamente por su cabalgadura, Enrique su fió lesiones gravísimas de las que no sabían si lograría sobrevivir. Su cabeza estaba muy hinchada - contaba María Adela Augusta - y estuvo inconsciente mucho tiempo. Volvió en sí pero sus glándulas suprarrenales habían sido irremediablemente dañadas lo que le provocó la enfermedad de Adison, que al tiempo produjo su deceso. Sus restos fueron enterrados en el panteón de los Juárez Celman, en el cementerio San Jerónimo, de la ciudad de Córdoba. A la muerte de su esposo, María Adela Augusta y sus cinco hijos debieron dejar la casa del parque Sarmiento y fueron a vivir a una finca en el kilómetro 20 camino a Alta Gracia. Viendo que desde allí no podrían mandar a las más pequeñas al colegio. Las hijas del Gral. Roca se ofrecieron a ponerlas en un internado del que ellas se harían cargo. María Adela Augusta no quería separarse de sus hijas pero comprendió que no le quedaba otra alternativa. Fue así que Guillermina y Susana terminaron en el internado. Creo que, por alguna razón, fue por poco tiempo. Las hermanas Roca, primas de su marido le hacían llegar también bolsas de ropa para las niñas. Por fin, llegó el día en que pudieron venir a vivir a la ciudad de Córdoba. Ocuparon una casa situada en la calle Santa fe, primera cuadra creo. María Teresa consiguió que la nombraran celadora en la Escuela Normal Alejandro Carbó. Enrique Segundo se casó con Hilda Rosa Peregrina Gottardi Marasso. Nilda Aída con Dante Mario Procaccini - al que conoció porque los Procaccini vivían en la casa que estaba justo frente a la de ella - y se fueron a vivir a Puerto Madryn. Sólo quedaron con María Adela Augusta María Teresa, María Guillermina y Susana Lila Nela. Algún tiempo después, gracias a Cipriano Argüello Pitt, pariente de su esposo, pudo comprar el departamento de la calle Rivadavia 290. Luego se casó María Guillermina con Juan Francisco Rovaretti y se fueron a vivir a una finca en Pilar. Había quedado sola con dos hijas y el departamento era grande. Con el casamiento de Enrique habían perdido una entrada. Contaban sólo con el sueldo de María Teresa, ya que Susana solamente conseguía suplencias breves. Entonces, contra la voluntad de sus hijas, María Adela Augusta decidió que tendría uno o dos pensionistas para tener una entrada más.
FOTO DEL BRIGADIER HECTOR FAUTARIO QUIEN VIVIO EN SU EPECA DE CADETE EN LA CASA DE SU TIA ADELA AUGUSTA Por esa época los estudiantes universitarios venían a Córdoba cada vez en más cantidad. Todos buscaban pensiones o casas de familia que los pudieran alojar. Era común que familias que quedaban con grandes casas después del casamiento de sus hijos, aceptaran a estos jóvenes a los que trataban como un miembro más de la familia. Durante varios años María Adela Augusta hizo esto, sólo que no les daba ninguna ganancia y sí mucho trabajo, porque ella casi no les cobraba y los colmaba de atenciones. Creo que veía en ellos a los hijos que había perdido. Cuando Susana consiguió un puesto estable como maestra del hogar de menores madres, las dos hijas se pusieron firmes y le prohibieron a la madre seguir teniendo pensionistas, con el sueldo de las dos era suficiente. Ella les hizo caso a regañadientes, pero más tarde reconoció que, en realidad, ya estaba cansada de tanto trabajo. Era tiempo para descansar...
ABUELITA ADELA Y SUS NIETOS
ABUELITA ADELA Y SUS NIETOS YA MAS GRANDES Y SU BISNIETA MARIA ALEJANDRA SORIA Ella y sus dos hijas que permanecieron solteras, vivieron en el Dpto. 3 de Rivadavia 290, hasta sus muertes: María Adela Augusta - la abuelita Adela - falleció en el mes de marzo de 1982 a los 89 años de edad. Sus hijas la sobrevivieron muchos años: María Teresa se marchó el 27 de marzo de 2008, a los 97 años y Susana el 24 de mayo de 2014, cuando ya había cumplido sus 93 años. Con inmensa tristeza la familia se vio obligada a vender el departamento que guardaba tantas historias, tantos recuerdos, tantas anécdotas... P.D.: María Adela Augusta, como la he nombrado en todo el relato, fue bautizada Adela Augusta, pero más tarde su esposo le puso el nombre de María, al parecer porque le gustaba más que los otros. Ella asumió este nombre de tal forma que durante el resto de su vida firmó siempre: María F. de Argüello. al punto que cierta vez fue necesario hacer una aclaración sumaria con la declaración de testigos que la conocían de su infancia, para probar que Adela Augusta Fautario de Monchy y María F. de Argüello, eran la misma persona. Respetando el deseo de ella y de su esposo, incorporé el María a su nombre. María Adela Augusta Fautario de Monchy, María F. de Argüello, la abuelita Adela - que naciera un 7 de septiembre de 1892 y, por esas coincidencias de la vida, falleciera un marzo de 1982, seis meses antes de cumplir sus 90 años - fue un ser excepcional: de inteligencia brillante y temple de acero. No existió para ella dificultad que no pudiera vencer, obstáculo que pudiera detenerla, dolor que no pudiera sobrellevar con entereza... Lo mismo podía hacer una delicada carpeta al crochet, que levantar, sin ayuda, una pared de ladrillos; lo mismo podía confeccionar un bonito vestido para su nieta a partir de una camisa en desuso, que clavar los postes y tender el alambrado de un gallinero. Tanto podía trabajar la tierra y formar hermosos jardines o productivas huertas, , como hacer los mas ricos dulces. Para ella nada era imposible: vienen tres comensales de mas, no importa. La comida siempre alcanzaba y sobraba. No hay con qué cocinar, no importa. De algún lado salían los platos más sabrosos. Si las nietas tenían que bailar en la escuela de danzas, allí estaba ella para hacerles los trajes más hermosos. Si un vestido les quedaba chico, ella se ingeniaba para transformarlo en uno más grande y tan lindo como el anterior. Si un hijo se cambiaba de casa, sabía que contaría con ella para arreglarla, colgarle cortinas, hacer cubrecamas y hasta agregar estantes en los armarios y roperos. Podía transformar un viejo y desvencijado cochecito en un precioso moisés para las muñecas usando el tul de la cuna en desuso... Tenía una voz muy bonita y su nieta mayor aún recuerda las antiguas canciones que ella le cantaba mientras al hamacaba sobre sus rodillas, la vez que fuera a visitarlos en Santa Fe. Nunca perdía la alegría el buen humor y el entusiasmo cuando se proponía hacer algo y siempre lo terminaba con éxito, no importaba de qué se tratara. Era como un hada madrina que llegaba y lo transformaba todo! - ¨Ya va a venir la abuelita y nos va a dejar la casa hecha un chiche¨ - nos decía mi madre encantada de que nos visitara. Y así era, hasta los juguetes rotos eran transformados en nuevos por su ingenio y su habilidad increíbles!... Son tantos y tan lindos los recuerdos que tenemos de ella...! Sería imposible escribirlos a todos...! Además, las lágrimas ya no me dejan ver las teclas... ABUELITA: JAMÁS TE OLVIDAREMOS!!!

martes, 28 de abril de 2026

​LOS CUESTAS HERBEIA

En el año 1800, durante la monarquía de Jorge III, se firmaron las actas por las cuales Irlanda pasaba a formar parte del Reino Unido. Por esa época, la isla contaba con alrededor de unos ocho millones de habitantes, la mayor parte de los cuales vivía en fincas donde se dedicaban al cultivo de la patata y la cría de algunos animales. Había también extensas zonas de terrenos que estaban en poder de terratenientes ingleses, donde se sembraba el trigo, el maíz y la avena, pero esta producción no quedaba en la isla, sino que era enviada directamente a Inglaterra. ​Cuando en el año 1845, en plena era Victoriana, se produjo la peste de la patata, debido a que un hongo, que venía probablemente en un barco norteamericano, infectó la producción de la misma, que destruyó sus tallos, sus hojas y también los tubérculos y como se demoró cinco años en poder terminar con esta plaga, se produjo una gran pobreza y una gran hambruna que trajo como consecuencia la muerte de un millón de personas. El Parlamento británico no supo responder en forma adecuada a esta situación, a las protestas de los irlandeses y considerandolas exageradas, se limitó a enviar tropas para evitar la insurrección. Ante esta situación muchos irlandeses decidieron abandonar el país. Fue así que más o menos un millón de personas dejaron Irlanda para ir a Canadá, Estados Unidos, Argentina, Sudáfrica y Nueva Zelanda. Los irlandeses que llegaron a la Argentina se ubicaron principalmente en la provincia de Buenos Aires, en la zona del Río Salado, donde se dedicaron a la cría de ganado ovino. Otra parte de ellos se estableció en la ciudad autónoma de Buenos Aires, en el barrio Belgrano, y creemos que fue posiblemente en este grupo en los que una muy joven Anastasia Furlong Hunter, hija de Mateo Furlong y de Marian Hunter, y su pequeña hija, probablemente junto a otros familiares, llegó a nuestro país. Aquí tiempo después, esta señora conoció a Pascual Erbeia, cuyo apellido español es de origen noble e incluso tiene escudo de armas, con el que se casó y tuvo una hija a la que llamó Josefina Matilde. Cuando la niña contaría con alrededor de un año y medio, la familia decidió viajar a Francia, donde se estableció en Marsella y vivieron allí hasta que Matilde contó con 15 años. Durante esta época la niña debió recibir una educación muy refinada. Cuando decidieron volver a la Argentina, se establecieron posiblemente en el barrio Belgrano donde seguramente tendrían familiares. Al poco tiempo, las niñas en esa época se casaban muy jóvenes, Josefina Matilde conoció a un marino mercante llamado Fermín de Santa Rosa Cuestas (hijo de José Cuestas y Josefa Miranda, y nieto de Fermin Cuestas y Gregoria Arballo, por parte de padre, y de Manuel Miranda y Josefa Amoretti, por parte de madre) con el que se casó aproximadamente en el año 1900 y tuvo cinco hijos. El primero que nació en 1902 fue José Cecilio, luego siguió Aurora (Yiya), después Aidé (Yeye), después Arturo y años más tarde Fermín Roberto, quien nació alrededor de 1911. Todos ellos nacidos en la ciudad de Buenos Aires. ​Después de la Campaña del desierto y con el objeto de promover o impulsar la colonización de las zonas de la Pampa y la Patagonia, el gobierno de la nación decidió premiar con una donación de ciertos número de hectáreas a los jefes militares que más se habían destacado y también a algunos particulares que habían colaborado económicamente con la campaña. El general Manuel Fernández Oro, de origen sanjuanino, casado con su prima hermana, Lucinda Larrosa de Oro, fue uno de los favorecidos. Él recibió 45.000 hectáreas en la zona de la confluencia, que es donde se une el río Neuquén con el río Limay para formar el río Negro en la zona centro de la provincia del mismo nombre, ​El matrimonio se radicó en este lugar alrededor de 1895 y a pocos kilómetros de la confluencia hicieron la casa que serviría de casco para su estancia. Ellos no habían tenido hijos pero sí criaron y educaron a un sobrino, Manuel González Larrosa. Tanto el general como su esposa y su sobrino tuvieron una vital importancia en el progreso de esta zona, no solamente de la parte que correspondía a sus posesiones sino más allá de ellas. ​Impulsó la plantación de frutales, tales como la manzana, la pera y la vid y promovió el riego mecánico que había comenzado alrededor de 1893 el padre Alejandro Stefenelli, quien había introducido un motor que sacaba agua del río y la podía dirigir a las zonas de cultivo. El padre Alejandro Stefenelli, de origen italiano, fue el primer sacerdote misionero salesiano ordenado en la Patagonia y fue un gran impulsor de la agricultura en la zona del Alto Valle, quien incluso fundó una escuela de agricultura. ​En las tierras del general Fernández Oro se fundaron dos ciudades. La primera, en las cercanías del casco de la estancia, se llamó Villa Lucinda en honor de la esposa del general. Tiempo después, cuando en 1903 el general Fernández Oro comenzó a lotear sus tierras, Villa Lucinda se transformó en la ciudad de Cipolletti. Cipolletti lleva este nombre en honor al ingeniero hidráulico italiano Cesar Cipolletti que controló las crecidas del río Limay y diseñó el sistema de riego que transformó la estepa patagónica en un vergel. La otra ciudad, a siete kilómetros al este de Cipolletti, se formó alrededor de la estación del Ferrocarril Sur, que unía Bahía Blanca con la zona del Alto Valle y la zona minera de Neuquén, recibió el nombre de General Fernández Oro. La fundación de la misma tuvo lugar recién en 1931 después de la muerte del general que acaeció en 1919. ​Alrededor de 1910, Fermín de Santa Rosa Cuestas, que había dejado la marina, aceptó un cargo de comisario en la zona patagónica. Fue designado como comisario de primera clase del Departamento Gral. Roca que comandaba toda la zona del Alto Valle. ​Como no sabía qué lo esperaba en ese destino, Fermín de Santa Rosa decidió ir primero solo y dejar a su familia en Buenos Aires. Fue así que durante varios años él ejerció ahí su cargo y de vez en cuando viajaba a Buenos Aires para visitar a su familia. ​Recién cuando pudo comprar la casa que fuera de los Fernández Oro y los terrenos aledaños que contaban con extensas plantaciones de frutales: peras, manzanas, membrillos y vides, consideró que estaban dadas todas las condiciones para que su familia se mudara al Valle de Río Negro con él. Por ese entonces su hijo menor era ya adolescentes. ​La nueva vida, en lo que ellos siempre llamaban “la estancia”, les terminó resultando fascinante a juzgar por las anécdotas contadas por Fermín Roberto. Se acordaba de que en la estancia habían llegado a tener veinte perros, todos blancos, y que el de él era un Bull Terrier. Comentaba que en la estancia habían aprendido a andar a caballo muy bien todos, incluso las chicas que montaban de costado, como se estilaba en esa época, y que aun así se animaban a cruzar el río a caballo. ​Recordaba también que los peones, después de realizar sus trabajos, les enseñaban a ellos a vistear y a voltear. ¿Qué era esto? Vistear era enseñarles a pelear como peleaban los gauchos en sus duelos y cuando tenían que enfrentarse al puma. Es decir, con un facón en una mano y envuelto su otro brazo en el poncho para atajar los embistes del animal o del enemigo. Para ello les hicieron unos facones de madera para evitar que fuera tan peligrosa la práctica. Así que decía que de noche se sentía el ruido de peleas a cuchillo que asustaban a los vecinos que no querían pasar por ahí cerca porque no sabían qué pasaba. ​A su vez voltear era un ejercicio que hacían a caballo que consistía en mantener a éste al galope mientras ellos se sujetaban del pomo de la montura, dejándose caer para un lado hasta apoyar los dos pies en tierra para tomar impulso y saltar por encima del lomo del caballo hasta caer del otro lado para tomar nuevamente impulso en el suelo y caer sobre la montura. Indudablemente era un ejercicio completamente extenuante, que necesitaba de mucha habilidad, mucha fuerza en los brazos y mucha destreza que a ellos les fascinaba. ​Comentaba que los perros se comportaban como una manada, así que disuadían de cualquier intento de un extraño de entrar en la propiedad. Mucha otra cosa contaba de la estancia, pero siempre con mucha alegría y con mucho contento de cómo había sido su vida en esa época. ​Al parecer los jóvenes se encargaban de dirigir a los peones y colaborar también en la cosecha de los frutales que seguramente constituía una nueva entrada a la economía de la familia. La muerte del muy joven Arturo, causada por la diabetes, y posteriormente la muerte del padre, fue un golpe muy duro para la familia, pero aun así siguieron adelante. ​El hijo mayor, José Cecilio, se hizo cargo de la comisaría, es decir, se transformó en comisario en el lugar del padre. Por esa época se casó con Rosa Élida Vedoya con la que tuvo cuatro hijos. El mayor fue Fermín Rogelio (Bebe), luego le sigue Élida Matilde (Nenona), la continúa Susana y, por último, nació la más pequeña que se llamó Alicia. Solamente los dos hijos mayores recuerdan haber vivido en la estancia. Al rededor de 1943 una nueva tristeza ensombrece a la familia: muere Aidé (Yeye) vencida por el cancer cuando contaba poco más de treinta años. ​El peor enemigo de la agricultura en el Valle de Río Negro eran las heladas tardías, que podían hacer perder una cosecha de frutas. Algo de eso debió pasar por cuanto se vieron obligados a pedir un préstamo para volver a tener una cosecha nueva el año siguiente. Y sucedió que, no sé si porque no tuvieron los empleados suficientes o qué pasó, que Fermín Roberto recordaba que habían trabajado contrarreloj, muy arduamente, y que aun así no habían podido levantar la cosecha, con lo cual tampoco pudieron pagar al prestamista que se quedó con la propiedad, lo cual fue un golpe terrible para ellos del que no se pudieron reponer. ​Después de que perdieron la propiedad de Cipolletti, la familia se separó. Por un lado, Josefina Matilde con sus dos hijos, Aurora (Yiya) y Fermín Roberto, y su fiel servidora Luisa Painenau, y por otro lado, José Cecilio con su esposa Rosa Élida, y sus hijos. ​Josefina Matilde con Aurora y Fermín Roberto fueron a vivir a una casa de la calle Pampa en la ciudad de General Roca. José Cecilio fue designado como comisario en diversos lugares del Valle y fuera de él, a los que se movió con su familia. Uno de los últimos lugares al que fue designado fue Viedma donde nació Alicia. Finalmente fue designado a Misiones, donde vivió un tiempo y presentó la renuncia. Volvió con su famila a vivir a General Roca, donde construyeron una casa que se llamó Pichiruca. Allí vivió hasta el año 1965 en que falleció. ​“No sé en qué año habrá fallecido Josefina Matilde, calculo que por 1951 o 1952, porque yo me acuerdo que era chica y que le había visto a mi mamá vestida de negro y le había preguntado: '¿a dónde vas?' y me dijo que había fallecido la mamá de Fermín” (recuerdo de maría Adela Argüello). ​En el año 1964, Fermín Roberto Cuestas, se casó con Hilda Rosa Gotardi y vino a vivir con ella a la casa que ocupaba Hilda en la calle Chubut de la ciudad de Neuquen. Por ese tiempo también Aurora y Luisa tuvieron que dejar la casa de la calle Pampa en Gral. Roca y fueron a vivir a Neuquen. Se alojaron primero junto con Femin e Hilda, pero, como la casa era demasiado pequeña, buscaron otro domicilio. ​Años más tarde, Aurora se enfermó y falleció en el año 1976. ​Años más tarde, Fermín Roberto con Hilda Rosa dejaron la casa de la calle Chubut y construyeron otra en la calle Buenos Aires al 1233, donde vivieron muchos años hasta que, alrededor de 1990, Fermín falleció. Años más tarde, Hilda Rosa junto con Luisa se fueron a vivir a Santiago del Estero, con María Adela Argüello (hija del primer matrimonio de Hilda) hasta que ambas fallecieron, la primera en 2017 y la segunda en 2018. Ambas se encuentran enterradas en el cementerio Parque de la Paz de la ciudad de Santiago del Estero. Todos los miembros de la familia Cuestas Herbia se encuentran enterrados en el panteón familiar del cementerio de Cipolletti. En 1931, Vialidad Nacional decidió dar comienzo a la contrucción de la a Ruta Nacional 22. Esta nace a partir de la ruta nacional N°3, en las proximidades de en Bahía Blanca, atraviesa La Pampa, recorre el Alto Valle de Río Negro para terminar en Zapala donde cambia de nombre por el de Ruta Internacional 242 dirigiéndose a Chile a través del paso de Pino Hachado. Cuando en 1951 se construyó el tramo de la misma que pasa por Cipolletti, hubo que demoler la casa que fuera de Fernandez Oro, y que luego habitaran los Cuestas Herbéia, ya que la ruta debía pasar por ahí. Solo quedaron de recuerdo las dos palmeras que estaban una a cada lado de la casa y que quedaron una a cada lado de la ruta.

martes, 23 de diciembre de 2025

Noveno Congreso Eucarístico Nacional Argentino. Santiago del Estero 29/08/1994 al 04/09/1994

En agosto de 2004, ante la proximidad del X Congreso Eucarístico Nacional que iba a celebrarse en Corrientes, quisimos recordar el que diez años atrás tuviera lugar en nuestra provincia, como una manera de rendir homenaje a todos los que, por su docilidad a la inspiración divina, nos permitieron gozar de ese tiempo privilegiado de gracia. Nuestra memoria fue hilvanando hechos y personas. Así nos remontamos a principios de 1980. ¿Quién hubiera podido imaginarse en esa época que, cuando el Señor permitió que la Renovación Carismática Católica llegara hasta nosotros, y floreciera de manera especial en las ciudades de Santiago del Estero y La Banda de la mano del padre JOSÉ FRIDRIK M.S., Él ya estaba preparando los corazones de sus habitantes para algo trascendental que había dispuesto que se celebrara allí: EL IX CONGRESO EUCARÍSTICO NACIONAL? Basta hacer un poco de memoria, mirando hacia atrás en el tiempo, para darnos cuenta de su amorosa presencia en cada uno de los acontecimientos que se fueron dando, protagonizados por aquellos que supieron entregarse a Él para ser sus instrumentos. Primero el padre JOSÉ FRIDRIK, que nos enseñó a conocer y a acercarnos a Dios de una manera diferente; a confiar en Él, en su Amor, en su Poder; a tener la certeza de que Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre y que, por lo tanto, sus palabras, sus milagros y todo lo que está escrito en la Biblia es actual hoy y lo será eternamente. A través del padre José y de los muchos sacerdotes que llegaron a Santiago del Estero invitados por él, como el padre Emiliano Tardiff, el padre Darío Betancourt, los hermanos Linn (sacerdotes jesuitas), y un sin fin de predicadores laicos, que nos hicieron vivir momentos realmente inolvidables, el Espíritu de Dios abrió nuestros corazones y nos fue preparando para la adoración pública y multitudinaria que debía tener lugar en septiembre de 1994 (14 años después). Cuando el padre José debió dejar la provincia, el padre PEDRO FILS PIERRE, quien consideraba al padre José como "el hermano que nunca tuvo", según sus propias palabras, continuó con la tarea que este sacerdote excepcional había comenzado. Merced a la obra de estos instrumentos de Dios, se fue despertando en la gente santiagueña el ansia de adoración eucarística, y el padre Pierre, atento a este sentimiento, lo fue canalizando: primero fundó en 1987 la ALABANZA PERFECTA, grupo de adoración comunitaria que se reunía todos los días a las tres de la tarde. Luego, en 1991, nacieron las Ligas Eucarísticas MARÍA ASUNTA y MARÍA INMACULADA, cuyos integrantes hacían una adoración individual de una hora a la semana, con lo cual se consiguió una adoración permanente de las 8 a las 12 y de las 16 a las 20. Por este tiempo nadie pensaba aún en el Congreso Eucarístico. Fue al año siguiente, en 1992, cuando nuestro obispo diocesano monseñor MANUEL GUIRAO, lleno del Espíritu Santo, aceptó la sugerencia de que Santiago del Estero fuera una de las posibles sedes del IX Congreso Eucarístico Nacional. A partir de ese momento el padre PIERRE, empezó a repetir con insistencia "Este Congreso Eucarístico tiene que ser en Santiago del Estero". ¡Nos parecía una utopía!... ¡Un Congreso Eucarístico en Santiago del Estero, tan pobre y carente de infraestructura!... Por todos los medios tratamos de disuadirlo, no sólo nosotros, los laicos, también muchos sacerdotes de la diócesis: "No hay hoteles", decían unos; "Las cloacas de la ciudad no aguantarán semejante afluencia de gente", añadían otros; "¿Si no tenemos agua ni para nosotros -por ese entonces la cortaban con mucha frecuencia- quién va a querer recibir extraños en su casa?", agregaban unos terceros. Y todo era verdad. Pero el padre PIERRE permanecía sordo a cualquier razonamiento y seguía repitiendo: "El próximo Congreso Eucarístico Nacional tiene que ser en Santiago del Estero". "¿Por qué no en las Termas de Río Hondo? - le sugeríamos - Allí hay muchos hoteles, todo está preparado para recibir gran cantidad de gente". "Tiene que ser en la ciudad de Santiago del Estero" - insistía él - y nadie pudo hacerlo, no digo cambiar de idea, ni siquiera dudar. Esa certeza interior que él tenía, lo animó a pedir a los integrantes de las Ligas Eucarísticas que hicieran un censo casa por casa en La Banda y Santiago del Estero (dos ciudades prácticamente unidas que casi forman una sola), para saber cuántas familias estarían dispuestas a recibir congresistas: Se pedía una "cama, o un lugar para poner una bolsa de dormir o para instalar una carpa". También les encomendó que averiguaran en cuantas escuelas y clubes se les podría dar albergue, y la capacidad de los hoteles, pensiones y "campings". La respuesta de la gente fue muy generosa. Aún familias pertenecientes a otras religiones ofrecieron sus casas. Estos gestos nos llenaron de emoción y agradecimiento. Una vez terminado el que dimos en llamar "censo preliminar" del año 1992 (se hizo un segundo censo en 1994 a fin de confirmar los ofrecimientos), se enviaron los resultados a Buenos Aires para ver si estábamos en condiciones de ser sede del Congreso Eucarístico. ¡Cuál no sería nuestra sorpresa cuando tiempo después nos enteramos de que habíamos sido elegidos! ¡No lo podíamos creer! Recién entonces comprendimos que aquella certeza interior que había llevado al padre PIERRE a movilizar a toda esa gente para hacer el trabajo preliminar, a pesar de la incredulidad de tantos, había venido del Señor... Una vez salidos del asombro, hubo que poner manos a la obra de inmediato. Lo primero fue organizar el trabajo: se lo distribuyó por Comisiones, que a su vez se dividieron en Áreas, y se designaron los responsables de cada comisión: * Comisión de Medios de comunicación (padre Gerardo Montenegro) * Comisión de Catequesis (El entonces Diácono, padre Jorge Ramírez) * Comisión de Liturgia (padre Walter De la Iglesia) * Comisión de Familia (Fray Amado Montironi) * Comisión de Misiones (padre Raúl Genz) * Comisión de Economía (padre Salvador Moreno) * Comisión de servicios (padre Pedro Fils Pierre) Como Coordinador General estuvo el entonces obispo coadjutor, nuestro muy querido e inolvidable monseñor GERARDO SUELDO; y como Secretaria General la HNA. LILIANA BADALONI, mujer admirable, de gran simpatía, inteligencia brillante y una capacidad de trabajo realmente increíble. La Comisión de Servicios, que le fuera asignada al P. Pierre, era en realidad la que cargaba con la mayor parte del peso del Congreso. Constaba de las siguientes Áreas: * Área Recepción y Protocolo * Área Alojamiento * Área Alimentación * Área Seguridad * Área Comunicaciones * Área Sanidad * Área Transporte * Área Servidores * Área Estructuras y Sonido Estar a cargo de la misma significaba un trabajo realmente gigantesco. Había que mover muchísima gente para poder brindar un servicio efectivo y de tiempo completo durante los días del Congreso: policías, médicos, enfermeros, ambulancias, sanatorios dispuestos a brindar sus servicios, electricistas, trabajadores de Obras Sanitarias que cuidaban que los baños de las escuelas y otros lugares de alojamiento de congresistas funcionaran sin problemas; encargados del mantenimiento de los baños químicos; taxistas; servidores capaces de brindar cualquier información; servidores encargados de supervisar que todo estuviese marchando bien, en caso contrario detectar con rapidez el problema y ver que fuese resuelto; servidores cuya tarea era distribuir y controlar la distribución de la comida; servidores destinados a los centros de recepción, que tuvieron la ardua tarea de recibir a los congresistas y derivarlos hacia sus lugares de alojamiento y solucionar cualquier inconveniente que al respecto se presentara; servidores para colaborar con cada una de las demás Comisiones; Servidores que se turnaban haciendo guardia en las escuelas cuidando las pertenencias de los congresistas mientras ellos asistían a las reuniones; servidores preparados para atender las más variadas emergencias... (cientos de servidores a quienes el padre Pierre en persona se encargó de buscar, seleccionar y dictarles un curso de preparación)... Sin contar toda la gente que colaboró para censar los lugares de alojamiento; para construir el altar mayor, el escenario y los baños de la acampada; para preparar el terreno donde se levantarían las carpas; para acondicionar las instalaciones de los baños de las escuelas que iban a recibir congresistas; para asegurar la buena iluminación y el sonido en los lugares de reunión... Un párrafo aparte merece la organización de las personas que deberían mantener una perfecta e ininterrumpida intercomunicación entre las distintas Áreas de la Comisión de Servicios, dondequiera que sus integrantes se estuvieran desempeñando y entre el Padre Pierre y cada uno de los Responsables de Área; además entre el Padre Pierre y monseñor Sueldo, entre el Padre Pierre y la secretaría general, y entre el Padre Pierre y cada una de las demás Comisiones. Se aseguró también una efectiva comunicación entre cada escuela o lugar de alojamiento múltiple de congresistas y los servicios de guardias permanentes para emergencias tales como casos de enfermedad, inseguridad, corte de agua, corte de luz, mal funcionamiento de los sanitarios, problemas con los calefones eléctricos, etc. "No se preocupen por nada, el Señor proveerá" era la eterna respuesta del padre Pierre cuando le decíamos que pidiera al obispo que dividiera en dos la Comisión de Servicios, ya que nos parecía imposible que un sólo hombre pudiera hacerse cargo de una tarea tan ímproba. ¡Y vaya si proveyó el Señor! A pesar de nuestras debilidades y de nuestras grandes limitaciones, todo salió bien, los problemas se fueron solucionando sobre la marcha, y lo que parecía inalcanzable se hizo absolutamente posible por la gracia de Dios. El cáncer que acabó con la vida del padre Pierre ya estaba causando visibles estragos en su organismo: estaba teñido de amarillo, sufría serios problemas digestivos y terribles dolores de huesos y de cabeza (supimos después que tenía no sólo el hígado sino todo el abdomen sembrado de tumores, con metástasis en los huesos y en el cerebro), sin embargo nunca perdió su sonrisa ni disminuyó su ritmo de trabajo que era para nosotros muy difícil de seguir. Casi la totalidad de la gente que lo secundó en la Comisión de Servicios del IX C.E.N. salió de las Ligas Eucarísticas, que a su vez fueron una continuación de la Alabanza Perfecta, que al igual que las Ligas, estaba integrada por gente transformada por la Renovación Carismática Católica que el padre José Fridrik hiciera nacer y crecer en Santiago del Estero. Es realmente maravilloso mirar hacia atrás y ver cómo nuestro Padre Dios ha estado guiando a este su pueblo, paso a paso, preparándolo poco a poco, para que esa gigantesca y pública adoración comunitaria del Cuerpo y de la Sangre de Cristo que es un Congreso Eucarístico, fuera para todos un recuerdo imborrable. ¡Alabado seas, Señor! Que estas líneas se tornen una oración rogando porque el X Congreso Eucarístico Nacional, a realizarse en Corrientes, se vea coronado también por el mayor de los éxitos, se lo pedimos al Señor en el nombre de Jesús y por intercesión de Nuestra Tierna Madre de Itatí. Liga Eucarística L.E.M.A. y L.E.M.I. Santiago del Estero, 14 de agosto de 2004
CARTA DE MONSEÑOR MANUEL GUIRAO Obispo emérito de Santiago del Estero Buenos Aires, Nueva Pompeya, 15 de setiembre del 2.004 LIGAS EUCARISTICAS LEMA Y LEMI.------ Queridos hermanos: El reciente X C.E.N., realizado en Corrientes, les sirvió a Ustedes para revivir la historia de su participación en la preparación y realización del IX C.E.N., de Santiago del Estero. Comprendo, y comparto, ésto que sigue siendo vida en las almas de cada uno de Ustedes. Las referencias, que me han enviado, sobre el P. José Fridrik y su entusiasta acción pastoral, y las del P. Pedro fils Pierre con sus iniciativas respecto a la Alabanza Perfecta y las Ligas Eucarísticas, vistas como precedentes del IX C.E.N. es una lectura acertada de la presencia de Jesús en la Iglesia Particular de Santiago del Estero. La presencia del Señor es vida y por éso pudieron brotar, saludables y activas, las Comisiones y Areas, sabiendo que "JESUCRISTO PAN DE VIDA ES LA ESPERANZA DE LOS HOMBRES".-(Lema del IX C.E.N.).- El relato sobre el P. Pierre y el Congreso Eucarístico, me ha permitido ver con precisión no solamente el aspecto confiado a Ustedes y al P. Pierre, sino también los demás aspectos del Congreso; porque, leyéndolo, uno valora las múltiples respuestas de personas, comisiones, familias y pueblo, con sus autoridades e instituciones, generosas y eficaces. Todavía no tengo suficiente información sobre el X C.E.N. pero me figuro que ha sido similar al anterior, el nuestro. La adhesión de Ustedes a este Congreso, el de Corrientes, haciendo memoria del nuestro, ha sido todo un acierto. Muchas gracias por **compartir** los recuerdos, por la perseverancia en las Ligas y por sus informaciones, singularmente el relato, preciso y ferviente. FRATERNALMENTE

martes, 25 de noviembre de 2025

EL PADRE PEDRO FILS PIERRE

PADRE PIERRE (1995 - 1999) ​(Poema Anónimo) ​¿QUIÉN QUE TE HA CONOCIDO PODRÁ OLVIDAR UN DÍA TU PRESENCIA EN SU VIDA AUNQUE HAYA SIDO FUGAZ ... ? ​TU ALTA ESTAMPA MORENA, TU SONRISA DULCE Y BUENA, TU ÁGIL Y RÁPIDO ANDAR ... ? ​TUS OJOS DE PROFUNDA SERENA Y PENETRANTE MIRADA COLOR ÁMBAR, TU ALEGRÍA CONTAGIOSA, TU VOZ POTENTE, AL CANTAR ... ? ​TUS MANOS CONSAGRADAS, POR TODOS TAN AMADAS, QUE EN GESTO CARIÑOSO APOYABAS CON FUERZA SOBRE HOMBROS Y CABEZAS EN TU RAUDO PASAR ... ? ​TU FE EN DIOS, TU INOCENCIA, TU CONFIANZA EN MARÍA, TU TRABAJO INCANSABLE, TU SERVICIO HASTA EL FIN ... ? ​¿QUIÉN QUE TE HA CONOCIDO PODRÁ OLVIDARTE UN DÍA, PADRE PIERRE ... ?
PADRE PIERRE • 11-2-37: Nacimiento en Haití. Adolescente, quiere seguir la carrera militar. Su madre se opone terminantemente. Esto le salva la vida. Toda la promoción de militares en la que debió estar él fue fusilada. Se recibe de ingeniero. • 1961: Como su vida corría peligro sale de Haití por intermedio de la embajada francesa. Llega a Francia, allí, junto con un amigo, consiguen una beca para enseñar ciencias exactas en África. En África contrae la Hepatitis B que a la postre le costaría la vida. Su amigo muere (Había contraído también la Hepatitis) él se salva, pero en ese momento le dan no más de un año de vida. (Hoy sabemos que la Hepatitis B causa Cáncer a los 30 años). Pasado el año tuvo esperanzas, sin embargo nunca dejó de pensar que el pronóstico podía cumplirse en cualquier momento... Conoce a un matrimonio de franceses profesores de castellano, que le enseñan esta lengua y lo entusiasman para que se venga a la Argentina. • 1965: Llega a la Argentina. • 1966: Llega a Santiago del Estero, donde ocupa varios cargos jerárquicos en la Corporación del Río Dulce. Con motivo de su trabajo se pone en contacto con la gente del interior de la provincia. Esta gente tan sufrida, tan humilde y resignada, tan necesitada de todo, especialmente de Dios, va haciendo nacer en él su vocación por el sacerdocio. • 25-1-74: Mons. Manuel Tato lo ordena sacerdote en la Catedral Basílica de Sgo. del Estero, donde presta sus primeros servicios. • 1979: Se hace cargo como Párroco de "Cristo Rey". • 1980: Funda, en Cristo Rey, el Instituto de Catequesis. (Después Mons. Guirao lleva este instituto al Colegio Santiago Apóstol, por ser este dependiente del Obispado). • 1984-1985: Deja "Cristo Rey" para desempeñarse como rector de la U.C.S.E.. • 1986: Se hace cargo de la parroquia "Ntra. Sra. de Lourdes" como párroco. • 29, 30 y 31-12-86: Triduo que da origen a la "Alabanza Perfecta". • 6-8-87: (Día de la Trasfiguración del Señor) vuelve como párroco a "Cristo Rey" donde permanecería hasta su muerte. • 12-12-87: La "Alabanza Perfecta se hace oficial en "Cristo Rey" bajo el nombre de MISTERIO DE INTERCESION POR LA ALABANZA, pero todos la siguen llamando "Alabanza Perfecta", hasta la actualidad. • 1990: Se hace cargo del Movimiento Sacerdotal Mariano en Sgo. del Estero. 7-11-90: (Día de MARIA MEDIANERA DE TODAS LAS GRACIAS) se consagra al Corazón Inmaculado de María. Cinco años después, su Madre del Cielo vendría a buscarlo, justamente ese día, para llevarlo al Reino de la Luz y de la Paz. • 15-8-91: Funda la Liga Eucarística de María Asunta (L.E.M.A.). • 29-9-91: Funda la Liga Eucarística de María Inmaculada (L.E.M.I.). • 1992: Comienzan los trabajos preliminares para el IX C.E.N. que realiza con la colaboración de las Ligas Eucarísticas. • 1994: Funda el Ministerio de la Pasión del Señor (MI. PA. S.). • 1 a 4-9-94: IX CONGRESO EUCARISTICO NACIONAL, realiza una tarea ardua y vital al frente de la COMISION DE SERVICIOS, que comprendía: RECEPCION Y PROTOCOLO, ALOJAMIENTO, ALIMENTACION, SANIDAD, SEGURIDAD, COMUNICACION, TRANSPORTE, ESTRUCTURAS Y SONIDO. • 20-8-95: Fiesta del IV ANIVERSARIO DE LAS LIGAS EUCARISTICAS, al día siguiente sería el cumpleaños de Mons. Sueldo, por lo que se celebramos junto con el de las Ligas. ULTIMA FIESTA que las Ligas compartieron con su fundador y primer asesor. • 14-9-95: (Día de la EXALTACION DE LA SANTA CRUZ), ULTIMA MISA MENSUAL DE LAS LIGAS celebrada por el P. Pierre. Fue en el templo parroquial de "San Roque". • 7-10-95: (NTRA. SRA. DEL ROSARIO) Para este día estaba planeado su viaje a Bs. As. en busca de alivio para su salud. Por razones personales debe postergar el viaje para el día siguiente, y ya no iría a Bs. As. sino a Córdoba. • 11-10-95: (Antiguamente MATERNIDAD DE LA SSMA. VIRGEN) se internó en el Sanatorio Allende. • 27-10-95: (Día mensual de NTRA SRA. DEL PERPETUO SOCORRO, protectora de Haití, y de la VIRGEN DE LA MEDALLA MILAGROSA) viaja a Bs. As. a internarse en el Hospital Italiano, como había sido su primera intención. • 7-11-95: (MARIA MEDIANERA DE TODAS LAS GRACIAS) llega por fin a la Tierra Prometida, a la Jerusalén Celestial...
SU TESTAMENTO
CARTA DE IMELDA ROCHA DE LOPEZ AL PADRE Santiago del Estero, 15 de Junio de 1997 ​Querido Padre Pierre: ​A la luz del Señor y de este sol tan característico de esta provincia santiagueña que tanto amaste y a la que considerabas "tu segunda patria", con el corazón emocionado pero lleno de acciones de gracias, nos reunimos, una vez más, tus amigos, tus compañeros, tus hermanos en Cristo, tu familia... en esta casa, en estos patios, que supieron de tus desvelos. Aún nos parece escuchar tus pasos seguros, rápidos e inquietos, con los que casi parecías correr... tu risa espontánea, como una cascada de agua fresca, mitigando el dolor y el cansancio de cuantos se acercaban a ti... ​Te conocimos un enamorado de tu misión, y así nos ayudaste a vivir la gracia, y a crecer, pensando que en este mundo una sola cosa importa: AGRADAR A DIOS. ​Recuerdo que nunca hablábamos de nosotros, de nuestros problemas, porque no había tiempo. "UN SERVIDOR ES SERVIDOR LAS 24 HORAS DEL DIA" - te escuchamos decir - y, sin que nos diéramos cuenta, te estabas inmolando como una ofrenda agradable al Señor, para alcanzar ese éxtasis que es mirar cara a cara al Creador y, como dice la Palabra en Apocalipsis 7,16-17, "Ya nunca más sufrirán ni hambre ni sed, ni ser agobiado ni por el sol ni por ningún viento abrasador. Porque el Cordero que está junto al trono es tu Pastor"... ​Todo lo vivido es gracia, nada se borra de nuestra mente, está grabado a fuego en nuestros corazones. Por eso queremos rendirte el homenaje que sin duda te agradaría: PERSEVERAR. CUIDAR Y HACER FRUCTIFICAR LOS TESOROS QUE NOS DEJASTE, RENOVANDO EL PROPOSITO DE SER VERDADEROS APOSTOLES DE ESTA LIGA EUCARISTICA, CREADA POR INSPIRACION DEL ESPIRITU SANTO: COMPROMISO ASUMIDO LIBREMENTE ANTE CRISTO. ​La voz de Dios te llamó y volaste tras los sueños que consumieron tu vida en una inagotable sed de tu Señor... Tus pasos se perdieron en el horizonte luminoso de aquel día tan ardiente como tu vida, tu amor y tu entrega... ​Verdadera imagen y semejanza de Cristo, EJEMPLO PARA CUANTOS TE CONOCIMOS: más allá del sol, en el espacio de eterna luminosidad, esperamos, un día, estar nuevamente contigo, unidos en el amor y la alabanza, en ese gran Banquete que el Señor tiene preparado para los que perseveran hasta el fin. ​Esta placa que hoy dejamos quiere ser un testimonio para que, en el devenir del tiempo, todo viajero que aquí llegue sepa que un día pasó por estas tierras UN SIERVO DE DIOS. Un ser extraordinario: SACERDOTE con mayúsculas. Un haitiano que ofrendó su vida por amor, y se llamó: PEDRO FILS PIERRE. ​NUNCA TE OLVIDAREMOS ! DESCANSA EN PAZ ! ​IMELDA ROCHA DE LOPEZ Liga Eucarística LEMA - LEMI
NUESTRO NUEVO PARROCO PEDRO FILS PIERRE ​Por Minina Wiaggio ​Vivíamos en la penumbra, y en la oscuridad del templo mientras oíamos misa o al párroco predicar, hachábamos un sueñito, por supuesto los mas viejos sin ánimos de pecar. ​Y lo que digo es verdad. Pero de estar, un buen día sin pompas y sin platillos llego de la Catedral el curita que ahí esta. ​Parecía muy seriote, parco y callado a la par que con una voz de trueno, comenzó pronto a ordenar: ​Este banco no va aquí; este piso ahí que cambiar; no sirve este vinajera; el copón esta abollado; aquí hace falta un florero; la letrina ahí que voltear, cría ratas y hormigueros. ¡Un movimiento infernal! ​Desde el niño hasta el mas viejo, trabajando sincesar. : “Este Pierre es incansable”, comentaban las comadres. Pero él, seguía implacable: ¿Dónde esta esa Cofradía? Hay que llamar a reunión. ¿cuándo veré a las de Amac? ​¿Y los hombres de Pro-templo, que se hicieron, donde están? ¿Dónde va la hermana Paz? ¿Vino la hermana Saveria? Seguro en su bicicleta a Los Lagos se fue ya. ​¿No sabe que hay Asamblea de la Junta Parroquial? Además hay que probar ese micrófono nuevo. ​¿Y aquí? ¿Qué pasa mi Dios Querido? pregunta con voz tonante luego de entrar en el templo ¿Por qué hay tanta oscuridad? ​Y como el Dios Creador en el Génesis del mundo, ordeno la claridad: _Quiero un reflector aquí, y doscientos mas allá, en el atrio, en la vereda, en las paredes de atrás y también en la escalera. ​¡Luz de mercurio a rabiar! Aquí, allá, donde quiera. La consecuencia ¡Fatal! A causa de tanta luz, nadie puede dormitar. ​La iglesia se ve de lejos como si fuera un fanal. Venimos con lentes negros para podernos mirar sin que a luz nos deslumbre, y eso también es verdad. ​En la entrada principal, reja de hierro pintado, le dice al que la traspone: _¡Haz de ser un buen cristiano! ​Casi a paso de tornado, todo, todo, se va haciendo ¡Hay Señor de los Milagros! que cura nos has mandado. ​Si por sus venas circula azogue, fuego y uranio. Cientos de feligreses con diligencia ayudamos porque clarito nos dice, sus ojos en nuestros ojos, que el Señor nos ha elegido a cada uno de nosotros por el nombre y apellido, el numero de teléfono además del domicilio. ​Y en todas estas proezas en la que esta embarcado a sacado ya una rifa. El premio; pues un Ford Taunus según nos explico él para terminar el templo con lo que se ha recaudado. ​Y construimos la iglesia con fe, amor, sacrificio. Y un día será Basílica Todos seremos testigos. ​Minina Wiaggio 1979
BUEN PASTOR: PADRE PIERRE... ​A SGO. DEL ESTERO, UN DIA LLEGO DE LEJOS A CUMPLIR CON LA MISION QUE LE ENCOMENDARA EL PADRE DE CUIDAR A SUS HERMANOS Y LO HIZO CON AMOR. SE INSTALO AQUI EN LA BANDA, EN EL TEMPLO "CRISTO REY" PARA AYUDAR A SU GREY. CUANTA OVEJA DESCARRIADA COBIJO SU PIEL MORENA GRAN AMIGO: PADRE PIERRE ​GRAN PASTOR: PADRE PIERRE EL AMIGO. EL MAS FIEL. GRAN PASTOR: PADRE PIERRE EL AMIGO. EL MAS FIEL. ​CON SUS SANTAS ENSEÑANZAS INDICABA A SUS HERMANOS SENDAS QUE JESUS TRAZO. Y AUN ENFERMO EL ALENTABA A QUE LUCHEN POR LA VIDA COMO CRISTO ENCOMENDO. SU PRESENCIA ESTA GRABADA EN LO PROFUNDO DE LOS SIERVOS QUE SEGUIAN AL PASTOR. SU ENSEÑANZA SE HIZO MITO, Y EN EL DIA DE SU PARTIDA SU REBAÑO LO LLORO... ​GRAN PASTOR: PADRE PIERRE. EL AMIGO. EL MAS FIEL. GRAN PASTOR: PADRE PIERRE. EL AMIGO. EL MAS FIEL.

jueves, 13 de febrero de 2025

LA PLAZOLETA 27 DE ABRIL DE LA CIUDAD DE SGO. DEL ESTERO, ARGENTINA (Casi un siglo en la vida de ¨nuestra placita¨)

• SU UBICACIÓN: La Plazoleta 27 de Abril, llamada así en recuerdo del día de la Autonomía Provincial, está limitada por las calles: Salta, al norte; Perú, al este; Pellegrini, al sur; y por el Pje. Diego de Rojas, al oeste. Por el año 1930 era un espacio verde iluminado por cuatro columnas con luces, dispuestas de norte a sur y separadas entre sí por unos 30 metros. Bordeada de casuarinas y con sus senderos de tierra, ofrecía un aspecto muy distinto del actual. En sus tradicionales bancos de hierro y madera, las personas mayores gustaban sentarse a tomar el sol de las siestas de invierno. Por ese entonces en que la vida era diferente, todos los vecinos se conocían, se estimaban y disfrutaban juntándose a conversar mientras los más pequeños jugaban... Parecía que formaban una gran familia y que la plaza era como un patio comunitario... Era la época en que nadie cerraba con llave la puerta de calle durante el día... • SUS VECINOS: El 27 de abril de 2010, con motivo de la celebración del bicentenario de nuestra Patria, siendo gobernador de la provincia el Dr. Gerardo Zamora e intendente de la ciudad Capital el Sr.Hugo O. Infante, se inauguraron importantes mejoras que han cambiado radicalmente el aspecto de nuestra querida ¨placita¨, como siempre la hemos llamado. Fue en esa ocasión que nos pusimos a recordar los tiempos pasados y toda las personas que vivieran alrededor o en las proximidades de la placita, muchas de las cuales han dejado su impronta en los distintos aspectos de la vida santiagueña: en la política, en la justicia, en la educaciòn, en la salud, en la poesía, en la literatura, en la música y también en el comercio, en el transporte y en la vida social. Hablamos de unos 80 años atrás, época en que • la familia Soria-Vildósola vino a vivir frente a la misma, ocupando la casa que fuera de los Palomo Albornoz, en la esquina noroeste de la intersección de las calles Salta y Perú (años más tarde se mudaría a la casa propia que hiciera construir en el 170 del Pje. Diego de Rojas). • Al oeste de los Soria-Vildósola, sobre la calle Salta, estaba la propiedad de la familia Rivadavia, De cuyo seno saliò el copiloto mecànico que aconpañabaa NardoAnelli yque, junto con este, muriò en viaje de regreso de Catamarca, en el aviòn *Waco* despuès de una tarea solidaria de bùsqueda de extraviados en el cerro (Segun recuerda el C.P.N. Guido Salvatierra Raimondi) Esta propiedad fue luego habitada por la familia García y, más tarde, ya dividida en dos lotes, pasó a pertenecer: el ubicado más hacia el este, al Dr. Pascasio Lludgar, médico de la policía; y el que estaba hacia el oeste a Halil Amado Chara, muy conocido comerciante en telas, cuyo establecimiento - Casa Chara- fuera y es tradicional en la ciudad por la variedad y calidad de sus telas, asì como por lo moderado de sus precios • Siguiendo hacia el oeste por la calle Salta, estaba la casa de la familia Saavedra, ocupada después por los Abdenur, y donde, en la actualidad, esta ZONA D, el negocio de la familia Saad. • Pegado a lo que es actualmente *ZONA D*, siempre hacia el oeste, vivía el matrimonio formado por don Josè Kobilansky, persona de gran cultura y doña Anita Castagno, dueña de una especial simpatìa y encanto: fundadores de un colegio llamado *Instituto Sarmiento* • Al este de los Soria-Vildósola, siempre sobre Salta pero cruzando Perú, ocupando la esquina noreste de la intersección Salta-Perú, estaba la propiedad que pertenecía a don Vicente Rufino - don Vichi como le decían todos - italiano, zapatero, muy popular y querido , a quién le encantaba conversar, acordarse de su país, y contar anécdotas de la guerra de la que había venido huyendo. • Frente a la casa de don Vichi, cruzando Salta, la esquina sureste de la intersección Salta-Perú estaba ocupada por la cancha del Santiago del Estero Basketball Club, que tenía su acceso por la calle Salta, lugar a donde todos los chicos del barrio iban a jugar. Tiempo después se loteó y sus lotes, de norte a sur, fueron adquiridos: el primero por Rasquides, que construyó una casa de Dptos., con un local en la planta baja donde, durante mucho tiempo funcionó el ¨mercadito¨ de la familia Mattar, lugar en que se podía conseguir desde carbón hasta caramelos, desde galletas hasta milanesas de pollo y desde lácteos hasta verdura . En la planta alta, sobre el ¨mercadito¨ estaba el Dpto. donde por un tiempo vivió la familia De La Cruz. El lote siguiente lo compró Aranovich, después vivió en esa propiedad don Wadi Mulki. Y el tercero, la familia del Dr. Luna, odontólogo, quién, además de su casa de familia, instaló allí su consultorio. A su muerte, su hija, también odontóloga, continuó usando el consultorio de su padre. • Siguiendo hacia el sur por calle Perú, estaba la casa de la familia Zalazar Palomo, solar en donde luego funcionó un estudio jurídico y, actualmente hay un gimnasio. • A su lado, siempre hacia el sur, vivía el Procurador León Kant, alemán; a su muerte el Sr. Hugo Castro compró la propiedad, que es en la que hoy esta POLLOS SAN TELMO. • A continuación estaba la casa de la familia Salvatierra Raimondi - formada por los esposos Josè del Carmen Salvatierra y Aurora Emilia Raimondi, y sus hijos: Amanda Aurora (1922), Arnaldo U. (1924) y Guido A. (1929), quien serìa luego Intendente de la ciudad capital- esta casa estaba situada en el 155 de la calle Perù, y fue mas tarde habitada por la familia Pulvet. • Seguía la Pompa Fúnebre de Rasso. El Dr. Raùl A. Soria recordaba el esmero conque se preparaban las carrozas cuando habìa algùn entierro, con sus briosos caballos negros perfectamente cepillados, con las crines peinadas y los cascos lustrados. Luego funcionó allí una oficina de la Empresa Bartolomè Mitre - después Cadol - y, más tarde, pasó a pertenecer a los Parnás, dueños de la droguerìa del mismo nombre. • A su lado estaba la casa de la familia de don Josè López y Marìa Lidia Moreno Guzmán, actualmente garaje de Parnás y, siguiendo, la casa de familia de don Pablo Parnás - dueño de la droguería Parnàs- uno de cuyos hijos- el Dr. Israel Parnàs - serìa, años màs tarde, Consejal durante la Intendencia del Dr. Josè Marìa Cantizano . • Más hacia el sur vivía la familia del eximio pianista don Segundo Genero - cuyo nombre lleva hoy un conservatorio - casa en donde vivió luego la familia Lucatelli; después la familia Rufail y finalmente la familia Abdenur. • Colindando con esta propiedad estaba la casa de la familia Olivares, dueños de una armería y venta de instrumentos musicales, quienes compraron el terreno a la familia Paz. • La cuadra terminaba con el extenso predio que pertenecía a la familia del Dr. Oscar Paz, médico pediatra, que, abarcando toda la esquina, tenía su entrada por calle Pellegrini. El Dr. Oscar Paz vivía con su madre, su hermana Aurora y su hermano Manuel Paz, que fuera Ministro de Hacienda durante el gobierno de Eduardo Miguel. • Frente a la casa del Dr. Oscar Paz, en la esquina sureste de la intersección Perú-Pellegrini, estaba la Empresa de Transporte Colectivo de don Sebastiàn Fiorini y don Juan Riera - que en 1949 pasó a llamarse LA UNIÓN - Esta fue la primera cooperativa de transporte del país con matrícula triple cero ( ... El 13 de octubre de 1949, a las 17, un camión cisterna de 7000 litros , que venía a abastecer a las unidades de la misma, explotó por causas desconocidas , provocando una tragedia en la que murieron cuatro bomberos, dos policías, dos adolescentes, y una empleada de servicio doméstico, dejando un saldo de más de cien heridos. El último en morir fue el jefe de bomberos, con lo cual los muertos sumaron 13 en total. En el extremo sur de la placita estaba el quiosco de madera del Sr.Araujo, que también fue consumido por el fuego, lo mismo que el edificio donde funcionaba la Imprenta ^El Cóndor^, en la esquina suroeste de la intersección Pellegrini - Perú , propiedad del Sr Storch, ... (Recuerdos del Arquitecto Vìctor Gonzàlez - que vivía sobre calle Salta entre Perú y Roca - quien, con la curiosidad de los jóvenes, se acercó a presenciar el siniestro y terminò con su ropa tostada por el intenso calor). • Frente a la Empresa ¨La Unión¨, cruzando Perú, la propiedad que ocupaba toda la esquina suroeste de la intersección Perú-Pellegrini pertenecía al Sr. Storch. Allì funcionò un tiempo la Imprenta El Còndor y, después una importante casa de venta de artículos para el hogar llamada FRA.SO.GO. (de Enrique Josè Fraguas, Rodolfo Ernesto Soria y el Dr. Horacio Godoy) que la ocupò durante muchos años, gozando de gran prestigio hasta que la sociedad se disolvió. • En la esquina formada por el Pje. Diego de Rojas y calle Pellegrini, donde actualmente está IOA, había un extenso predio que pertenecía a don Jimènez Maranzano, en este amplio baldío tenia su taller don Luis Bettoni, probablemente de origen chileno- ex boxeador de la época del 30, junto con *Hinojos*Torrijo (padre de *Papilo*) y el *gallego* Miguel Gonzàlez (tío del arquitecto Víctor Gonzàlez)-. Don Luis Bettoni se dedicaba a la construcciòn de camas y de elásticos metálicos para las mismas. Con el tiempo Jimenez Maranzano decidió vender su propiedad y la dividió en cinco lotes: el que abarcaba la esquina fue comprado por el Dr. Manuel A. Díaz - abogado- primer Presidente de la Corporaciòn del Rìo Dulce, creada durante el gobierno del Dr. Benjamín Zavalìa). Propiedad, esta, que en la actualidad pertenece a su hija Ana María Estela Díaz . Continuando con los lotes que daban al Pje.Diego de Rojas, el segundo fue adquirido por el Dr. Jorge Miguel - que fuera Juez Federal y Camarista Federal - quien luego lo vendió al CPN Alfredo Allub, que lo conserba aún; y al tercero lo comprò el Sr. Manach. Esta última propiedad fue luego habitada por la familia Mulki - dueños de Rafik, restaurante y venta de comidas árabes - y, actualmente pertenece al Dr. Ricardo Neme, bioquímico. De los lotes que daban a la calle Pellegrini, Jimènez Maranzano se quedò con el contiguo al del Dr. Dìaz, donde edificó. Al otro que quedaba más hacia la calle La Plata, se lo vendió a Mulki. • Siguiendo hacia el norte por el Pje. Diego de Rojas, venía el domicilio del Dr. Arold Wesber Juan Mayuli, médico - padre del Dr. Hilton Mayuli, quien, junto con el Dr. Martín Costas, trajeron al mundo a la mayoría de los niños nacidos entre 1960 y 1980 en nuestra ciudad - Los Mayuli se mudaron luego a la calle Roca y la casa fue ocupada por la familia Pérez Carletti; luego la compró el Dr. Héctor Contato, destacado médico otorrinolaringólogo. A su muerte los herederos la vendieron al comerciante Pedro Mulki. • Al lado del Dr. Mayuli vivía la familia Álvarez, domicilio que después pasó a pertenecer a la familia Villanueva. • Lindando con los Álvarez, vivía la familia del Sr. Traine - que fuera secretario del Juzgado del Crimen - Fue en esa casa en donde, años después, vinieron a vivir los Paz Saavedra, una de cuyas hijas se casó con Rogelio Rodríguez y la otra con Oscar Rezola. Ambas familias siguieron viviendo en la propiedad por muchos años: los Rezola, en la planta alta; y los Rodríguez, en la planta baja. Actualmente uno de sus descendientes, el Dr. Guillermo Rezola, abogado, tiene en ella su estudio. • Luego seguía el solar de la familia García, adquirido en 1942 por don Benigno Fraguas, quien, luego de las necesarias modificaciones, puso allí su escritorio de representaciones comerciales. Más tarde pasó a poder de su hija Sara Josefina y de su esposo el Dr. Carlos Raffa -excelente médico cirujano infantil - quienes construyeron en ese lugar la casa en la que aún viven. • La propiedad del lado- siguiendo hacia el norte - pertenecía a la familia Domínguez Espeche, que tenía tres hijos: Jorge, mèdico, que vive en Córdoba y dos hermanas.(Una de ellas se casó con el arquitecto Prados e hizo su casa sobre calle Salta apenas doblando la esquina que forma Salta con el Pje. Diego de Rojas) La casa de los Dominguez Espeche fue comprada después por el Dr. Edgar Saad, abogado, cuya familia aún la ocupa. • A continuación estaba la casa de la familia de don Benigno Fraguas y María Sara Vildósola, que fuera adquirida por don Benigno Fraguas antes de su matrimonio, en el año 1928. Uno de los hijos de este matrimonio- el C.P.N. Lino Benigno Fraguas - serìa, años màs tarde, Subsecretario de Economìa y despues Ministro de Economìa durante la gestiòn del gobernador Uriondo. Cuando los Fraguas Vildòsola se fueron a vivir a Buenos Aires - en 1949 - el inmueble fue comprado por el Dr. Horacio Germinal Rava - abogado que fuera Fiscal de Estado y destacado escritor santiagueño - y mas tarde la heredó su hijo, Raúl Horacio Rava, abogado también, cuya familia sigue viviendo allí. • Después venía la casa de don José del Carmen Guzmán, cuya hija María Esther se casó con Alberto Lòpez Lobo y siguió viviendo en la casa paterna. De este matrimonio nacieron dos hijas: María Esther (Pampi) y María Esperanza Guzmàn López, quienes vivieron con sus padres hasta que ambas se desposaron. Pampi contrajo nupcias con el Dr. Mario Navarro, abogado, y la familia Navarro - Guzmàn López continuó viviendo en la propiedad hasta que todos los hijos formaron sus hogares en otros lugares del país y del extranjero. En la actualidad la planta alta fue comprada por el Dr. Mario Basbús, abogado; y la planta baja pertenece al Dr. Julio Abregú, médico cardiólogo. • Luego venía el extenso predio que pertenecía al Dr. Santiago Dardo Herrera, abogado, que comprendía la casa que es actualmente de los Ferreyra Lesye - cuyas rejas aún conservan las iniciales SDH - (casa en la que, antes que los Ferreyra Lesye, viviera la familia Perversi, dueños de una pompa fúnebre); la casa de la Dra. Rigourd, médica, y la propiedad de la Dra. María Pía Billoni, odontóloga. Ubicada esta última en donde era el gallinero de la casa paterna, la mandó construir el Dr. Herrera hijo, abogado también, que instaló allí su estudio jurídico y vivió en ella con su familia y después solo, hasta que decidió venderla hace pocos años. • Junto al Dr. Herrera edificó su morada el matrimonio formado por el Dr. Raúl Arturo Soria (abogado, juez del crimen, presidente del Superior Tribunal de Justicia de Sgo. del Estero) y la Sra. Josefa Vildósola (la Sra. Pepita, como le decían todos), educadora muy querida y recordada por su don de gentes, su simpatìa y su dedicaciòn a la docencia, quien fuera luego directora de la Escuela Normal de Profesores ^Manuel Belgrano^. Con el paso de los años, la propiedad pasó a manos de su hijo, el Dr. Carlos Alejandro Soria Vildósola, destacado médico dermatólogo, cuya familia aún la conserva. • La propiedad contigua pertenecía a la familia Farías Barrera. Comprendía dos casas: la que estaba más hacia el norte era habitada por los propietarios; a la otra, la que colindaba con los Soria Vildòsola, la alquilaban (esta era una casa con el típico frente de las casas de principios de siglo , con su puerta central flanqueada por dos puertas ventanas con sus correspondientes balcones. La misma fue luego demolida cuando se vendió la propiedad). En ella vivieron: Blanca Irurzun, poeta y escritora santiagueña; la familia Zaín; la familia Perfumo; el excelente y muy recordado médico clínico, Dr. Livio Del Vito; la familia Jozami; la familia de la Dra. Teresa Mocky, médica psiquiatra; y, ùltimamente, la profesora de música Cristina Vale. Fallecida la Sra. de Farías Barrera la propiedad fue adquirida: por el abogado Daniel Saad, la parte en la que ahora está MANINA; y por el ingeniero Guillermo Neme, el resto. • Pegado a lo de Farías Barrera había un lote perteneciente a un señor de apellido Vandeli, que fue comprado luego por don Enrique Méndez, comerciante - dueño de la zapatería Méndez, en su tiempo, una de las principales zapaterìas de la ciudad - quien edificó allí la casa en la que vivió hasta su muerte; después pasó a pertenecer a su hijo, que la modificó y moró en ella mucho tiempo con su familia. Cuando ellos construyeron una nueva casa en la Av. Belgrano, la vendieron al Ing. Guillermo Neme, quien la ocupa en la actualidad • Por último, en la esquina que forma el Pje. Diego de Rojas con la calle Salta, construyó su casa el Dr. Horacio Godoy -médico - y pertenece aún a su familia. • SUS CAMBIOS: Haciendo memoria de los cambios que había sufrido la placita desde que vinimos a vivir frente a ella, recordamos que: • durante la intendencia de don Sebastián Ábalos se había mandado construir, en el centro de la misma, una fuente redonda que en su momento tenía agua y creo que llegó a tener peces de colores. (Don Sebastiàn Abalos casi podía ser considerado un vecino de la placita, ya que vivía en el 165 de la calle La Plata). Con el paso de los años la fuente se deterioró y fue desarmada en esta última remodelación. • Tiempo después, alrededor de 1960, en vista de que la oscuridad se había adueñado de la placita y la intendencia no contaba con recursos para mejorarla, los vecinos decidieron tomar ellos la iniciativa: hicieron una colecta para comprar las luces de mercurio - toda una novedad para la época - y el cableado necesario. Pidieron al gobierno de la provincia que les donara las piedras para las veredas - era gobernador en ese entonces el Dr. Benjamín Zavalía y ministro de obras públicas el Ingeniero Jorge Soria - La donación fue concedida y la Municipalidad - a cuyo frente estaba el Dr. José María Cantizano y como consejal el Dr. Israel Parnás - puso la mano de obra. La placita lucía remozada con sus flamantes veredas y sus brillantes luces. Los placeros, mañana y tarde, lavaban las veredas para que los niños pudieran jugar sobre superficies limpias. • El 27 de abril de 1962, la Direcciòn Gral. de Cultura de la Provincia, en ese entonces a cargo del actual Pàrroco Emèrito de la Iglesia Catedral Basìlica, Pbro. Gerardo D. A. Montenegro Bravo Hernàndez - quien no habìa abrazado aùn el sacerdocio - descubriò una placa , ubicada hoy en el centro de la plazoleta , que reza lo siguiente: * 1820 - 27 de abril - 1962 - Recuerdo y gratitud a los patricios santiagueños por el acto de civismo y ejemplar decisiòn que, con alto sentido federalista, nos legò una provincia autònoma en legìtimo derecho de Madre de Ciudades que amò a sus hijas pero no tolerò sometimientos injustos.- Pbro. Manuel Farìas, Juan J. Dauxion Lavaisse, Pedro I. Rueda, Fernando Bravo, Manuel Alcorta, Martìn De Herrera, Mariano Santillan, Dionisio Maguna, Manuel G. Caballero, Pedro Pablo Gorostiaga, Pbro. Josè Maldonado .- Homenaje de la Direcciòn de Cultura de la Provincia.- Sgo. del Estero 22- V - 1962 * • Corrían los años setenta cuando, siendo intendente el CPN Guido Salvatierra Raimondi, el arquitecto Víctor González, por ese entonces Director Suplente de Parques y Paseos, en reemplazo del arquitecto Guillermo Voget, para evitar que los chicos rompieran las plantas de la placita al jugar a la pelota, decidió hacerles una mini cancha de fútbol, con sus correspondientes arcos. Estaba destinada a los niños entre cinco y diez años, demasiado pequeños para ir solos a jugar a un club. Instaló además una zona de juegos infantiles. Todo marcho muy bien en un comienzo. Los chicos encantados. Hasta que un grupo de adolescentes de las cuadras vecinas - como sucede siempre con los niños -desplazaron a los pequeños y se adueñaron de la canchita. Ellos no tomaban conciencia de que estaban demasiado crecidos para las dimensiones del campo de juego por lo que, sus pelotazos, trascendiendo con holgura los límites del mismo, iban a estrellarse violentamente contra las paredes, puertas y ventanas de las casas vecinas y también contra los automóviles estacionados, con el consiguiente disgusto de los propietarios. Tampoco se salvaban los transeúntes, los pequeños que andaban en bicicleta por las veredas, ni los mayores que tomaban sol en los bancos • Por esta razón la canchita debió ser levantada y el lugar volvió a ser un cantero verde con plantas. Sólo se dejaron los juegos infantiles que, con el tiempo, se fueron rompiendo... • El 13 de octubre del año 2009, la Policìa de la Provincia honrò a sus muertos en el accidente del 13 de octubre de 1949 levantando, el el extremo sur de la placita, lugar del suceso, un monolito con una placa recordatoria en la que se lee: * Al conmemorarse 60 años del siniestro que cegò la vida de seis policìas y dos jòvenes adolescentes que colaboraron con inconmensurable valor para sofocar un incendio de un camiòn cargado de combustible sobre calles Perù y Pellegrini en procura de lograr la protecciòn de sus conciudadanos : Sgto Primero Segundo Gregorio Pesce, Cabo Marcial Padilla, Cabo Daniel Vega, Cabo Justo Pavòn, Cabo Martìn Bolañez, Cabo Felipe Benicio Molina, Carlos Eduardo Barrionuevo, Vìctor Gorostiza - 13 de octubre de 1949 - Policìa de la Provincia de Sgo, del Estero - * Los chicos crecieron y se fueron... La placita estaba triste y un poco abandonada. Hubo algunos tímidos intentos de hacerle algunas mejoras que no duraron. Recién ahora la vemos realmente reluciente, con sus veredas nuevas y sus 26 columnas con farolas que suman su luz a las dos columnas con reflectores que iluminan con especial intensidad la zona de los juegos infantiles; y rogamos a Dios que la gente la sepa cuidar como ella se merece después de haber cobijado al menos a dos generaciones de niños que hoy ya son hombres y mujeres que han formado sus familias, pero que no creo que puedan jamás olvidarse de la placita de su niñez..