Noveno Congreso Eucarístico Nacional Argentino. Santiago del Estero 29/08/1994 al 04/09/1994
En agosto de 2004, ante la proximidad del X Congreso Eucarístico Nacional que iba a celebrarse en Corrientes, quisimos recordar el que diez años atrás tuviera lugar en nuestra provincia, como una manera de rendir homenaje a todos los que, por su docilidad a la inspiración divina, nos permitieron gozar de ese tiempo privilegiado de gracia.
Nuestra memoria fue hilvanando hechos y personas. Así nos remontamos a principios de 1980. ¿Quién hubiera podido imaginarse en esa época que, cuando el Señor permitió que la Renovación Carismática Católica llegara hasta nosotros, y floreciera de manera especial en las ciudades de Santiago del Estero y La Banda de la mano del padre JOSÉ FRIDRIK M.S., Él ya estaba preparando los corazones de sus habitantes para algo trascendental que había dispuesto que se celebrara allí: EL IX CONGRESO EUCARÍSTICO NACIONAL?
Basta hacer un poco de memoria, mirando hacia atrás en el tiempo, para darnos cuenta de su amorosa presencia en cada uno de los acontecimientos que se fueron dando, protagonizados por aquellos que supieron entregarse a Él para ser sus instrumentos.
Primero el padre JOSÉ FRIDRIK, que nos enseñó a conocer y a acercarnos a Dios de una manera diferente; a confiar en Él, en su Amor, en su Poder; a tener la certeza de que Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre y que, por lo tanto, sus palabras, sus milagros y todo lo que está escrito en la Biblia es actual hoy y lo será eternamente.
A través del padre José y de los muchos sacerdotes que llegaron a Santiago del Estero invitados por él, como el padre Emiliano Tardiff, el padre Darío Betancourt, los hermanos Linn (sacerdotes jesuitas), y un sin fin de predicadores laicos, que nos hicieron vivir momentos realmente inolvidables, el Espíritu de Dios abrió nuestros corazones y nos fue preparando para la adoración pública y multitudinaria que debía tener lugar en septiembre de 1994 (14 años después).
Cuando el padre José debió dejar la provincia, el padre PEDRO FILS PIERRE, quien consideraba al padre José como "el hermano que nunca tuvo", según sus propias palabras, continuó con la tarea que este sacerdote excepcional había comenzado.
Merced a la obra de estos instrumentos de Dios, se fue despertando en la gente santiagueña el ansia de adoración eucarística, y el padre Pierre, atento a este sentimiento, lo fue canalizando: primero fundó en 1987 la ALABANZA PERFECTA, grupo de adoración comunitaria que se reunía todos los días a las tres de la tarde. Luego, en 1991, nacieron las Ligas Eucarísticas MARÍA ASUNTA y MARÍA INMACULADA, cuyos integrantes hacían una adoración individual de una hora a la semana, con lo cual se consiguió una adoración permanente de las 8 a las 12 y de las 16 a las 20. Por este tiempo nadie pensaba aún en el Congreso Eucarístico.
Fue al año siguiente, en 1992, cuando nuestro obispo diocesano monseñor MANUEL GUIRAO, lleno del Espíritu Santo, aceptó la sugerencia de que Santiago del Estero fuera una de las posibles sedes del IX Congreso Eucarístico Nacional.
A partir de ese momento el padre PIERRE, empezó a repetir con insistencia "Este Congreso Eucarístico tiene que ser en Santiago del Estero". ¡Nos parecía una utopía!... ¡Un Congreso Eucarístico en Santiago del Estero, tan pobre y carente de infraestructura!... Por todos los medios tratamos de disuadirlo, no sólo nosotros, los laicos, también muchos sacerdotes de la diócesis: "No hay hoteles", decían unos; "Las cloacas de la ciudad no aguantarán semejante afluencia de gente", añadían otros; "¿Si no tenemos agua ni para nosotros -por ese entonces la cortaban con mucha frecuencia- quién va a querer recibir extraños en su casa?", agregaban unos terceros. Y todo era verdad. Pero el padre PIERRE permanecía sordo a cualquier razonamiento y seguía repitiendo: "El próximo Congreso Eucarístico Nacional tiene que ser en Santiago del Estero". "¿Por qué no en las Termas de Río Hondo? - le sugeríamos - Allí hay muchos hoteles, todo está preparado para recibir gran cantidad de gente". "Tiene que ser en la ciudad de Santiago del Estero" - insistía él - y nadie pudo hacerlo, no digo cambiar de idea, ni siquiera dudar.
Esa certeza interior que él tenía, lo animó a pedir a los integrantes de las Ligas Eucarísticas que hicieran un censo casa por casa en La Banda y Santiago del Estero (dos ciudades prácticamente unidas que casi forman una sola), para saber cuántas familias estarían dispuestas a recibir congresistas: Se pedía una "cama, o un lugar para poner una bolsa de dormir o para instalar una carpa". También les encomendó que averiguaran en cuantas escuelas y clubes se les podría dar albergue, y la capacidad de los hoteles, pensiones y "campings".
La respuesta de la gente fue muy generosa. Aún familias pertenecientes a otras religiones ofrecieron sus casas. Estos gestos nos llenaron de emoción y agradecimiento.
Una vez terminado el que dimos en llamar "censo preliminar" del año 1992 (se hizo un segundo censo en 1994 a fin de confirmar los ofrecimientos), se enviaron los resultados a Buenos Aires para ver si estábamos en condiciones de ser sede del Congreso Eucarístico.
¡Cuál no sería nuestra sorpresa cuando tiempo después nos enteramos de que habíamos sido elegidos! ¡No lo podíamos creer! Recién entonces comprendimos que aquella certeza interior que había llevado al padre PIERRE a movilizar a toda esa gente para hacer el trabajo preliminar, a pesar de la incredulidad de tantos, había venido del Señor...
Una vez salidos del asombro, hubo que poner manos a la obra de inmediato. Lo primero fue organizar el trabajo: se lo distribuyó por Comisiones, que a su vez se dividieron en Áreas, y se designaron los responsables de cada comisión:
* Comisión de Medios de comunicación (padre Gerardo Montenegro)
* Comisión de Catequesis (El entonces Diácono, padre Jorge Ramírez)
* Comisión de Liturgia (padre Walter De la Iglesia)
* Comisión de Familia (Fray Amado Montironi)
* Comisión de Misiones (padre Raúl Genz)
* Comisión de Economía (padre Salvador Moreno)
* Comisión de servicios (padre Pedro Fils Pierre)
Como Coordinador General estuvo el entonces obispo coadjutor, nuestro muy querido e inolvidable monseñor GERARDO SUELDO; y como Secretaria General la HNA. LILIANA BADALONI, mujer admirable, de gran simpatía, inteligencia brillante y una capacidad de trabajo realmente increíble.
La Comisión de Servicios, que le fuera asignada al P. Pierre, era en realidad la que cargaba con la mayor parte del peso del Congreso. Constaba de las siguientes Áreas:
* Área Recepción y Protocolo
* Área Alojamiento
* Área Alimentación
* Área Seguridad
* Área Comunicaciones
* Área Sanidad
* Área Transporte
* Área Servidores
* Área Estructuras y Sonido
Estar a cargo de la misma significaba un trabajo realmente gigantesco. Había que mover muchísima gente para poder brindar un servicio efectivo y de tiempo completo durante los días del Congreso: policías, médicos, enfermeros, ambulancias, sanatorios dispuestos a brindar sus servicios, electricistas, trabajadores de Obras Sanitarias que cuidaban que los baños de las escuelas y otros lugares de alojamiento de congresistas funcionaran sin problemas; encargados del mantenimiento de los baños químicos; taxistas; servidores capaces de brindar cualquier información; servidores encargados de supervisar que todo estuviese marchando bien, en caso contrario detectar con rapidez el problema y ver que fuese resuelto; servidores cuya tarea era distribuir y controlar la distribución de la comida; servidores destinados a los centros de recepción, que tuvieron la ardua tarea de recibir a los congresistas y derivarlos hacia sus lugares de alojamiento y solucionar cualquier inconveniente que al respecto se presentara; servidores para colaborar con cada una de las demás Comisiones; Servidores que se turnaban haciendo guardia en las escuelas cuidando las pertenencias de los congresistas mientras ellos asistían a las reuniones; servidores preparados para atender las más variadas emergencias... (cientos de servidores a quienes el padre Pierre en persona se encargó de buscar, seleccionar y dictarles un curso de preparación)...
Sin contar toda la gente que colaboró para censar los lugares de alojamiento; para construir el altar mayor, el escenario y los baños de la acampada; para preparar el terreno donde se levantarían las carpas; para acondicionar las instalaciones de los baños de las escuelas que iban a recibir congresistas; para asegurar la buena iluminación y el sonido en los lugares de reunión...
Un párrafo aparte merece la organización de las personas que deberían mantener una perfecta e ininterrumpida intercomunicación entre las distintas Áreas de la Comisión de Servicios, dondequiera que sus integrantes se estuvieran desempeñando y entre el Padre Pierre y cada uno de los Responsables de Área; además entre el Padre Pierre y monseñor Sueldo, entre el Padre Pierre y la secretaría general, y entre el Padre Pierre y cada una de las demás Comisiones.
Se aseguró también una efectiva comunicación entre cada escuela o lugar de alojamiento múltiple de congresistas y los servicios de guardias permanentes para emergencias tales como casos de enfermedad, inseguridad, corte de agua, corte de luz, mal funcionamiento de los sanitarios, problemas con los calefones eléctricos, etc.
"No se preocupen por nada, el Señor proveerá" era la eterna respuesta del padre Pierre cuando le decíamos que pidiera al obispo que dividiera en dos la Comisión de Servicios, ya que nos parecía imposible que un sólo hombre pudiera hacerse cargo de una tarea tan ímproba.
¡Y vaya si proveyó el Señor! A pesar de nuestras debilidades y de nuestras grandes limitaciones, todo salió bien, los problemas se fueron solucionando sobre la marcha, y lo que parecía inalcanzable se hizo absolutamente posible por la gracia de Dios.
El cáncer que acabó con la vida del padre Pierre ya estaba causando visibles estragos en su organismo: estaba teñido de amarillo, sufría serios problemas digestivos y terribles dolores de huesos y de cabeza (supimos después que tenía no sólo el hígado sino todo el abdomen sembrado de tumores, con metástasis en los huesos y en el cerebro), sin embargo nunca perdió su sonrisa ni disminuyó su ritmo de trabajo que era para nosotros muy difícil de seguir.
Casi la totalidad de la gente que lo secundó en la Comisión de Servicios del IX C.E.N. salió de las Ligas Eucarísticas, que a su vez fueron una continuación de la Alabanza Perfecta, que al igual que las Ligas, estaba integrada por gente transformada por la Renovación Carismática Católica que el padre José Fridrik hiciera nacer y crecer en Santiago del Estero.
Es realmente maravilloso mirar hacia atrás y ver cómo nuestro Padre Dios ha estado guiando a este su pueblo, paso a paso, preparándolo poco a poco, para que esa gigantesca y pública adoración comunitaria del Cuerpo y de la Sangre de Cristo que es un Congreso Eucarístico, fuera para todos un recuerdo imborrable. ¡Alabado seas, Señor!
Que estas líneas se tornen una oración rogando porque el X Congreso Eucarístico Nacional, a realizarse en Corrientes, se vea coronado también por el mayor de los éxitos, se lo pedimos al Señor en el nombre de Jesús y por intercesión de Nuestra Tierna Madre de Itatí.
Liga Eucarística L.E.M.A. y L.E.M.I.
Santiago del Estero, 14 de agosto de 2004
CARTA DE MONSEÑOR MANUEL GUIRAO
Obispo emérito de Santiago del Estero
Buenos Aires, Nueva Pompeya, 15 de setiembre del 2.004
LIGAS EUCARISTICAS
LEMA Y LEMI.------
Queridos hermanos:
El reciente X C.E.N., realizado en Corrientes, les sirvió a Ustedes para revivir la historia de su participación en la preparación y realización del IX C.E.N., de Santiago del Estero.
Comprendo, y comparto, ésto que sigue siendo vida en las almas de cada uno de Ustedes.
Las referencias, que me han enviado, sobre el P. José Fridrik y su entusiasta acción pastoral, y las del P. Pedro fils Pierre con sus iniciativas respecto a la Alabanza Perfecta y las Ligas Eucarísticas, vistas como precedentes del IX C.E.N. es una lectura acertada de la presencia de Jesús en la Iglesia Particular de Santiago del Estero.
La presencia del Señor es vida y por éso pudieron brotar, saludables y activas, las Comisiones y Areas, sabiendo que "JESUCRISTO PAN DE VIDA ES LA ESPERANZA DE LOS HOMBRES".-(Lema del IX C.E.N.).-
El relato sobre el P. Pierre y el Congreso Eucarístico, me ha permitido ver con precisión no solamente el aspecto confiado a Ustedes y al P. Pierre, sino también los demás aspectos del Congreso; porque, leyéndolo, uno valora las múltiples respuestas de personas, comisiones, familias y pueblo, con sus autoridades e instituciones, generosas y eficaces.
Todavía no tengo suficiente información sobre el X C.E.N. pero me figuro que ha sido similar al anterior, el nuestro.
La adhesión de Ustedes a este Congreso, el de Corrientes, haciendo memoria del nuestro, ha sido todo un acierto.
Muchas gracias por **compartir** los recuerdos, por la perseverancia en las Ligas y por sus informaciones, singularmente el relato, preciso y ferviente.
FRATERNALMENTE

























